Guerra Fría y neutralidad suiza: el clímax previo a la primera cumbre de Biden y Putin

Las relaciones de Estados Unidos y Rusia están en su punto más bajo de las últimas décadas. Se prevé que mañana abunden en recriminaciones mutuas pero el mundo espera definiciones clave en pandemia.

Guerra Fría y neutralidad suiza. Los dos conceptos son la antesala de la primera cumbre presencial que mantendrán mañana en Ginebra los presidentes de Estados Unidos y Rusia, Joe Biden y Vladimir Putin, desde que el norteamericano asumió en enero pasado. 

No será su primer cara a cara. Se conocieron en 2011, cuando Biden era vicepresidente de EE.UU., pero sus relaciones personales han sido frías, por contraste con el vínculo de Putin con Donald Trump

Aun así, fue curioso cuando Putin dijo entrevistado por la NBC que  Biden "es radicalmente diferente de (el expresidente estadounidense) Trump, porque el presidente Biden es un hombre de carrera. Ha pasado prácticamente toda su vida adulta en la política".

En todo caso, ambos aseguraron que no quieren conflictos y que desean relaciones más estables y predecibles. Pero los temas que abordarán son complejos, y sensibles. Por ejemplo, la agenda que quiere abordar Biden incluye:


Si bien no trascendió la agenda de Putin, se espera que


Vladimir Putin - Europapress

El valor simbólico de Suiza

La neutral Suiza, que no se sumó a las sanciones occidentales contra Rusia por su anexión en 2014 de la región ucraniana de Crimea, presionó eficientemente para  hospedar esta primera cumbre de grandes potencias en el país alpino en décadas.

El encuentro será en Ginebra y la sede exacta es la villa suiza La Grange, del siglo XVIII y con vistas al lago Lemán. Hace días que la policía y el ejército suizos cerraron los dos parques que rodean el inmueble, además de que instalaron barricadas y alambre de púas.

Ginebra también hospedó un encuentro clave en la Guerra Fría: en 1985, el entonces presidente estadounidense Ronald Reagan y el líder soviético Mijail Gorbachov celebraron su primera cumbre y acordaron buscar recortes en sus arsenales nucleares.

Ahora Biden y Putin admiten que las relaciones entre los dos países están en su punto más bajo de la posguerra fría. Y aunque no dieron indicios de que esto vaya a cambiar, hay expectativa mundial en que avancen en temas clave para la paz internacional y en proyectar cómo proteger a la humanidad ante eventuales próximas pandemias, en medio de los millones de infectados y muertos que registra el Covid-19.

En una nota publicada el viernes pasado por NBC, Putin decía que los dos países "tienen una relación bilateral que se ha deteriorado hasta su punto más bajo en los últimos años" y el domingo, Biden completaba: "Para ser claros, creo que tiene razón; es un punto bajo". 

En todo caso, Biden se esmeró en hacer una rotunda demostración de poder justo antes de esta cumbre en Suiza.

Desde el fin de semana pasado, y en el marco de su primera gira europea desde que asumió, fue uno de los protagonistas de la primera cumbre presencial de líderes del G7 en pandemia y se reunió con los aliados más cercanos de Estados Unidos, incluidos sus socios de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), en un esfuerzo deliberado por mostrar la unidad de las naciones democráticas frente a potencias autoritarias como Rusia y China, señaló el Wall Street Journal

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