El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, defendió la solvencia del crédito en el país y afirmó que su economía saldrá a flote, además de instar a la oposición republicana a buscar una solución para aliviar el déficit, en respuesta a la decisión de Standard & Poors de degradar un nivel la deuda soberana de la nación, en una jornada negra para los mercados financieros mundiales.
Los mercados bajan y suben. No importa lo que pueda decir una agencia de calificación. Estados Unidos es y será siempre un país triple A, dijo Obama en un discurso en la Casa Blanca, con el que trató de aplacar el nerviosismo que cundió el fin de semana, tras la rebaja de la calificación de la deuda, por primera vez en su historia.
El mandatario reconoció que la fragilidad política que puso en evidencia la dura batalla con los republicanos para aprobar la suba del techo de la deuda en el Congreso, perjudicó los esfuerzos para llevar mejoras a la economía, que está bajo la amenaza de una nueva recesión, y con un desempleo de 9,1%.
El presidente criticó a Standard & Poors por utilizar argumentos políticos para evaluar la solidez financiera del país.
Obama insistió en buscar la solución en una combinación de aumentos de impuestos a los sectores más ricos y recortes a los programas de salud, que exigen los republicanos, a quiénes llamó a unirse para poner en marcha reformas que permitan aliviar el déficit, que se estima alcanzará este año u$s 1,6 billones.
Pero ni el discurso de Obama ni la reacción de autoridades financieras europeas consiguieron frenar ayer el derrumbe de los mercados financieros en todo el planeta (Ver tapa F&M).
La anunciada decisión del Banco Central Europeo (BCE) de comprar títulos en el mercado secundario de las deudas de Italia y España, que están bajo el ataque de los especuladores desde julio, no frenó la debacle en las bolsas, aunque facilitó la caída de los intereses de los bonos a diez años de esos países.
En este escenario, los países europeos siguen sin avanzar en sus respectivos parlamentos con la aprobación de las medidas anunciadas en la cumbre de los países del Eurogrupo del 21 de julio, para evitar el contagio de las crisis que atraviesan Grecia, Irlanda y Portugal a las economías de España e Italia.
Por otra parte, el gobierno alemán volvió a frenar ayer la idea de ampliar el fondo de rescate de la Eurozona, actualmente de 440.000 millones de euros, que piden el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, el comisario de Asuntos Económicos, Olli Rehn, y países como Francia. Alemania, se resiste a colocar más dinero en ese mecanismo de salvataje.
La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) informó ayer que en junio aparecieron señales fuertes de inversión de los ciclos de crecimiento en Estados Unidos, Japón y Rusia, lo que anticipa que el freno en la expansión seguirá en el segundo semestre del año, aumentando los temores de recesión.
Su indicador adelantado compuesto (CLI) de junio para los 33 países miembros del área se enfrió por tercer mes seguido a 102,2 desde 102,5 en mayo.
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