Cazadores de oportunidades

La salida fue Ezeiza: estos 4 argentinos triunfan en grandes compañías tecnológicas

Las empresas de tecnología del extranjero consideran a la Argentina como una mina de oro para la extracción de talento. Muchos deciden aprovechar la oportunidad y abandonan al país hacia otros horizontes.

 En la Argentina, la inflación anual alcanza el 29,1 por ciento, según datos del Indec, lo que repercute fuertemente en los salarios de los trabajadores.

Pero el sector tecnológico, uno de los más pujantes de la economía argentina, parece siempre ganarle a la inflación: la media salarial ronda los $ 110.000, conforme a la última encuesta del colectivo Sysarmy, y las empresas incrementan el sueldo del personal IT no solo por esta variable sino porque faltan profesionales especializados en el área y quieren retenerlos a toda costa.

Además, existe un segundo factor que mueve los sueldos en tecnología: debido a la escasez, la industria en la Argentina se dolarizó para evitar la fuga de talentos al exterior. En esta línea, muchos argentinos prefieren trabajar de manera remota y brindar servicios en dólares para Europa y para los Estados Unidos.

Otros, eligen abandonar la Argentina no solo por lo monetario, sino porque quieren desarrollarse profesionalmente, desafiarse y trabajar en proyectos más complejos en grandes empresas de tecnología.

Uno de los argentinos que decidió dar un giro a su carrera en tecnología es Tomás Ignacio Santa María, un joven que recibió una oferta laboral en el Reino Unido por parte del gigante Amazon, mientras trabajaba como líder de proyecto de software en Mercado Libre, competidor de la megafirma estadounidense en el continente.

Tomás Ignacio Santa María

Debido a su experiencia y su habilidad, una reclutadora de Amazon lo buscó personalmente a través de LinkedIn y lo convocó a una entrevista. 

Para seducirlo, le hizo una oferta "muy atractiva" imposible de rechazar en el Reino Unido.

"La oferta laboral era tan pero tan conveniente que la idea de rechazarla no pasó por mi cabeza", cuenta el desarrollador y agrega que por políticas de la compañía no puede explayarse más.

Hoy en día, Santa María se desempeña como ingeniero de software dentro de la división de sistemas de catálogos y selección de Amazon, creando los sistemas que corren detrás del inventario de productos más grande del mundo. 

"Mantenemos y desarrollamos sistemas informáticos que procesan las contribuciones al catálogo de productos y servicios de Amazon", explica.

Otro caso de interés es Mariela Bravo, una argentina de 47 años que decidió dar el salto hace un año y medio a Miami, Estados Unidos, junto a Microsoft

Mariela Bravo

Desde 2016 y hasta 2019, trabajó para la filial argentina de la compañía como directora del sector público, manejando las ventas y el marketing de la empresa con el Gobierno nacional en distintas áreas como la educación, salud y justicia. D

os años atrás, Microsoft le ofreció un nuevo puesto en el exterior como directora de Excelencia en Ventas de Consultoría para América latina.

"Mi paso de la Argentina a Miami tuvo mucho que ver con el planeamiento de mi carrera. Siempre quise expandir mi impacto a una unidad de negocios completa", cuenta Bravo. En su día a día, utiliza herramientas de inteligencia artificial para realizar predicciones y seguimientos en tiempo real sobre los clientes. Finalmente, la argentina decidió complementar sus estudios en tecnología con un posgrado en Management Financiero en la Universidad de Belgrano, que la ayudó a cumplir su destino.

La historia de Alejandro Raffaele (57), el actual responsable de Alianzas estratégicas para América latina en Red Hat, tiene una dinámica similar. Al igual que Bravo, decidió "tirarse a la pileta" de grande y se mudó a los 50 años a los headquarters de la compañía de código abierto en Carolina del Norte, los Estados Unidos. Decidió irse con su esposa porque sus hijos eran adultos, tenían trabajo y no sentía la obligación de seguir cerca para cuidarlos.

Alejandro Raffaele

"Siempre había tenido la fantasía de trabajar en la ‘corpo' pero nunca me lo había planteado seriamente. Fue un proceso de profunda adaptación y los que vivimos el destierro sabemos lo fuerte que es. Nos tomó unos buenos años adaptarnos", se sincera. 

En 2011, todo su conocimiento como ingeniero electrónico lo ayudó a conseguir trabajo en Red Hat en la Argentina y luego dio el salto a los Estados Unidos para ampliar el equipo de marketing y ventas pero siempre con una mirada tecnológica.

Logró el puesto en el extranjero porque su trabajo en el mercado local llamó la atención de una jefa de las oficinas centrales quien lo llamó personalmente y lo invitó a replicar el mismo modelo de éxito argentino pero para toda América latina.

A diferencia de Bravo y Raffaele, Luis Lubeck (45) no pudo finalizar sus estudios de Ingeniería, que comenzaron en la Universidad de Buenos Aires, "pero como la informática lo requiere, hay mucho autoestudio y actualización permanente en cada tema, sobre todo en seguridad de la información".

Luis Lubeck

En enero de 2019, comenzó a trabajar en Eset como investigador de seguridad y confeccionando material educativo para el sitio de la compañía. A finales de 2020, dejó su puesto en la Argentina para mudarse a Bratislava, Eslovaquia, con un nuevo puesto que se volvería clave en la estructura de la empresa: especialista de educación técnica.

Hoy, se dedica tiempo completo a la educación y capacita a los clientes VIP de la empresa en temas de seguridad corporativa, manejo de información, análisis de amenazas y uso de sistemas de detección y respuesta de ciberataques.

Aunque la mayoría de los argentinos entrevistados dicen que decidieron abandonar el país por su carrera, también lo hacen en búsqueda de una estabilidad económica, política y social que todavía la Argentina no alcanzó. Por lo cual, seguirán buscando pasturas más verdes.

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