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Este invento argentino te hace ahorrar evitando las consultas interminables a abogados: como funciona

Son estudiantes de Derecho y de Derecho Industrial y buscan proporcionar respuestas a las consultas legales más comunes. Cuáles son sus planes a futuro.

Si bien el meme de Los Simpsons habla de un mundo sin abogados, la realidad es que cada vez que uno tiene un problema legal, busca al amigo abogado más cercano.

Ahora, la solución llega de la mano de la tecnología. Facundo Rosa (24), Manuel Alfonso (24) y Francisco Kraefft (25) son tres egresados de la Escuela ORT que crearon SimpLex: Derechos de Bolsillo, una plataforma destinada a resolver situaciones que requieran una solución legal, sin tener que ser abogados.

La idea nación cuando Facundo estaba cursando el segundo cuatrimestre de la carrera de Abogacía en la Universidad de Buenos Aires (UBA): se dio cuenta que en la mayoría de las situaciones donde los derechos se ven vulnerados, hay un factor común, el desconocimiento de ellos, recuerda. 

Y así fueron surgiendo preguntas muy básicas pero poco conocidas como: si me despiden, ¿cuánto deben pagarme? ¿Es verdad que no puedo usar el baño de un local sin ser cliente? ¿Realmente no puedo entrar comida propia al cine?

"Sea una situación crucial como un despido injustificado, o un mal momento en el supermercado por una oferta que no se quiso respetar, todos los días los ciudadanos nos encontramos perdiendo la oportunidad de tener a la ley de nuestro lado porque acceder a ella resulta mucho más difícil de lo que debería: ni los abogados en formación que salen a la calle con el Código Civil y Comercial encima pueden encontrar con rapidez la respuesta a un problema cotidiano, y si no sé es estudiante de derecho el vocabulario utilizado puede resultar inentendible", explica Rosa.

Para mitigar esta problemática nació SimpLex y para llevarlo a cabo Rosa convocó a tres ex compañeros de secundario con el objetivo de "desarrollar una herramienta que permitiera a cualquier ciudadano, con su celular a mano, poder defender sus derechos ante los diferentes escenarios de la vida, y apoyándose en la ley que así lo dicta", relata. 

La pantalla de inicio de SimpleLex.

"No es lo mismo pararse frente a un jefe diciendo 'creo que me está queriendo pagar menos del salario mínimo' a poder afirmar con confianza "según el artículo 1 de la resolución 6/2022, a partir del 1 de junio de 2022 el salario mínimo es de $....", agrega Rosa, a la sazón, CEO de SimpLex.

"La asesoría legal por parte de abogados tiene que ser remunerada porque es un trabajo, y muchas veces nos llegan consultas por situaciones tan complicadas o específicas que sin duda requieren un abogado, pero hay muchísimas otras donde el mayor culpable de la violación de nuestros derechos es la ignorancia", aclara Facundo. "A veces pareciera que las leyes las redactan complicadas a propósito para que las entiendan unos pocos. SimpLex tiene como meta democratizar el conocimiento de nuestros derechos", concluye.

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¿Cómo funciona?

SimpLex es una aplicación móvil disponible para iOS y Android, diseñada para resolver problemas cotidianos con su respuesta legal y utilizando un lenguaje sencillo. También está disponible para la web.

Al abrir la aplicación, uno puede buscar el problema que está teniendo buscando por palabras, o por lugar: indicando donde sucede la situación, y seleccionando qué clase de problema es, el usuario puede encontrar lo que dice la ley al respecto y como poder usarla a su favor.

En el caso de que no encuentre lo que está buscando, el usuario puede enviarle a SimpLex su consulta para que sea respondida en menos de 24 horas y, cuando corresponda, sea incorporada a la base de datos para que esté disponible para todos los demás usuarios.

"Cuando empezamos a cargar la base de datos, después de cubrir lo básico, nos dimos cuenta de que la parte más difícil no era buscar la respuesta legal, que ley era y redactarlo para que lo entienda cualquiera, sino que se nos ocurrieran las situaciones", recuerda Manuel Alfonso, encargado del contenido de SimpLex y a un cuatrimestre de recibirse de abogado en la UBA.

"Entonces apareció la idea de que los propios usuarios nos puedan enviar sus consultas, y darles una respuesta personalizada que al mismo tiempo haga crecer SimpLex. Me acuerdo que una de las primeras situaciones que solicitaron fue ‘¿me pueden despedir estando embarazada?'. Hoy me parece fundamental, pero en su momento no se nos habría ocurrido si nos limitábamos a pensar problemas en primera persona", afirma Facundo.

SimpLex empezó a funcionar primeramente en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Actualmente, el equipo de trabajo se encuentra profundizando en el contenido con vigencia legal en la Provincia de Buenos Aires, y tienen la idea de alcanzar eventualmente todo el país.  

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El equipo detrás del proyecto

"SimpLex pasó de ser una idea a un proyecto el día que se lo conté a Manuel y le dije que quería que se ocupara del contenido. Sabía que le faltaba todavía para ser abogado, pero era el punto ideal, ya sabía lo suficiente como para poder entender una ley y simplificarla, pero todavía no había naturalizado el lenguaje legal como para que le pareciera normal explicar algo de forma exageradamente complicada", sigue relatando Rosa.

"Pero para hacerla real necesitábamos un buen desarrollador, así que fui con el mejor que conocía: Francisco, dos años más grande que nosotros, hasta nos había dado clases particulares de programación en su momento, pero sabía que ya estaba trabajando a full así que lo fui a buscar nada más para pedirle que me recomendara a alguien. Cuando me dijo que la idea le parecía tan buena que estaba dispuesto a hacerlo el mismo, supe que estábamos por el camino correcto", agrega.

Así, el equipo de SimpLex se completó con la llegada de Agustín Posse, también ex estudiante de ORT pero egresado de la orientación de Diseño Industrial, quien llevó a cabo el diseño de la interfaz, la estética y el logo de la plataforma.

La inversión inicial de SimpLex fue, a lo largo de un periodo de poco más de dos años, de aproximadamente US$ 12.000 y más de 20.000 horas de trabajo por parte del equipo. 

"La realidad es que el dinero es fundamental para un montón de cosas, y la idea de un negocio es que eventualmente lo genere y lo devuelva, pero las noches de trabajo sin dormir con la incertidumbre de si todo el esfuerzo valdría la pena no vuelven nunca. Uno trabaja sin saber si algún día va a ver un peso o recibir algo de reconocimiento pero sigue adelante igual, y eso en mi opinión es lo más valioso", plantea Rosa.

La facturación estimada para el primer año es de $ 1.200.000, proyectando un crecimiento de entre 2,5 y 4 millones de pesos anuales dentro de los próximos cuatro años.

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