EL VALOR TOTAL DE LOS ACUERDOS FUE DE U$S 243.000 MILLONES

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La compra de empresas se disparó por el bajo costo de la deuda y el optimismo empresario. Superó la marca registrada durante el boom de las tecnológicas

Las fusiones y adquisiciones en EE.UU. marcaron en mayo un récord mensual, superando los máximos registrados durante la burbuja tecnológica y el boom de la deuda que condujo a la crisis financiera en 2008.
El valor total de los acuerdos fue de u$s 243.000 millones en mayo frente a los u$s 226.000 millones del mismo mes en 2007 y los u$s 213.000 millones de enero de 2000, los dos máximos mensuales registrados anteriormente, según datos de Dealogic.
Los datos ponen de manifiesto la frenética actividad corporativa en Norteamérica, impulsada por el bajo costo de la deuda y el optimismo que reina en los consejos de dirección de las empresas.
Los principales impulsores de esta tendencia han sido los grandes operaciones como la adquisición de las empresas de cable Time Warner y Bright House por parte de Charter por u$s 90.000 millones, y el acuerdo mediante la cual Avago se alzó con Broadcom por u$s 37.000 millones, el mayor deal del sector tecnológico desde la época de la burbuja.
Los banqueros y los abogados aseguran que 2015 será un año récord: por un lado, los CEO se ven presionados para ampliar su negocio y las operaciones son la forma más fácil y rápida de conseguir el tan ansiado crecimiento.
Chris Ventresca, responsable global de Fusiones y Adquisiciones de JPMorgan, cree que los mercados de valores recompensan el crecimiento fruto de las M&A, en un momento en el que el crecimiento orgánico es moderado. Por otra parte, los precios han registrado un fuerte repunte a raíz de la aceleración de la ola de adquisiciones. "A medida que aumentan las primas por las operaciones, las empresas están sometidas a un mayor control y tendrán que defender las sinergias y la lógica de las operaciones", opina.
El boom de Fusiones y Adquisiciones coincide con el atracón de endeudamiento por parte de las empresas estadounidenses, mientras los tesoreros buscan financiación barata a largo plazo de cara al próximo aumento de las tasas de interés de la Reserva Federal. Los economistas calculan que el Banco Central norteamericano comenzará a ajustar su política en septiembre, algo que afectará los mercados, tan acostumbrados a las tasas de interés bajas.
La rentabilidad media de los bonos corporativos se ha reducido a la mitad desde 2007 hasta un 3% en Estados Unidos, y ha habido más de u$s 100.000 millones en emisiones de bonos corporativos mensuales durante los últimos cuatro meses. El Bank of America Merrill Lynch predice que junio será el quinto mes consecutivo. "Los emisores deberían darse cuenta de que la ventana para congelar rendimientos bajos a largo plazo se está cerrando", afirmó Hans Mikkelsen, analista en BAML.
Las adquisiciones fueron financiadas en gran parte por acciones, por las abultadas reservas de liquidez y los mercados de deuda, pero algunas de las estructuras de deuda anteriores a la crisis financiera se están repitiendo. Según Dealogic, la emisión global de préstamos con garantía (CLO por sus siglas en inglés, que son paquetes de préstamos otorgados empresas con baja valuación), casi se duplicaron el año pasado, alcanzando los u$s 99.300 millones. Si bien es menor al auge de 2006-2007, el renacimiento del mercado ayudó a impulsar el boom de las fusiones y adquisiciones.
Los planes de la Reserva Federal para elevar las tasas de interés podrían afectar a los planes de las empresas. Según Standard & Poors, el indicador de impagos de las empresas con baja calificación aumentará de 1,8% en marzo de este año a 2,8% en marzo de 2016.
Sin embargo, la mayoría de los analistas y gestores esperan que el frenesí continúe, teniendo en cuenta la demanda acumulada de las inversiones de renta fija, incluso cuando la política monetaria se endurece.
"Las tasas de interés a corto plazo deberían aumentar, pero es probable que el rendimiento a largo plazo se mantenga estable durante los próximos dos años", afirmó Russ Koestericj, director de estrategias de inversión en BlackRock.
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