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El mercado de las consolas portátiles vive un momento interesante, con opciones atractivas y potentes. Es que ya no se trata solo de jugar títulos sencillos en el colectivo: hoy las handhelds para gaming pueden ejecutar los mismos juegos que una PC de escritorio. En ese contexto, surge la ROG Xbox Ally X, fruto de una colaboración entre ASUS, fabricante taiwanés conocido por sus productos para gamers, y Xbox, la división de videojuegos de Microsoft.
Tuvimos la oportunidad de probarla y lo que encontramos es un dispositivo de alto rendimiento que puede ofrecer mucho a los fanáticos de los juegos actuales AAA y a quienes, de paso, también deseen contar con una verdadera computadora transportable.
Qué es la ROG Xbox Ally X
Imaginemos una consola del tamaño de un control de Xbox, pero con una pantalla de 7 pulgadas en el centro… y una micro computadora detrás de la pantalla. Eso, en esencia, es la ROG Xbox Ally X. No requiere una televisión ni un cable: se juega directamente en el dispositivo, en cualquier lugar.
Lo que la distingue de otras consolas portátiles como la Nintendo Switch 2 es que lleva Windows 11, el mismo sistema operativo de una computadora. Eso significa que se puede acceder a prácticamente cualquier juego disponible para PC, desde las plataformas Xbox Game Pass, Steam o Epic Games Store. Y si uno quisiera, también podría usarla para trabajar o navegar por internet.
Si bien cuenta con su propio display integrado, también puede conectarse a una pantalla externa, lo que expande en gran medida sus ocasiones de uso si se quiere ir más allá de los videojuegos (o disfrutarlos en pantalla grande).

Potencia que se nota
Por dentro, la ROG Xbox Ally X está equipada con un procesador AMD Ryzen AI Z2 Extreme de ocho núcleos —el mismo tipo de chip que se puede encontrar en laptops de gama alta— junto a 24 GB de memoria RAM y 1 TB de almacenamiento SSD. Para dar una idea de lo que eso implica en la práctica: es significativamente más potente que muchas notebooks que se venden hoy en el mismo rango de precio.
En juegos concretos, los resultados son elocuentes. Forza Horizon 5, el popular juego de carreras, corre -nunca mejor dicho- por encima de los 113 cuadros por segundo en configuración alta, algo que se traduce en una experiencia visualmente muy fluida.
Hot Wheels Unleashed, un juego de carreras más arcade, supera los 70 cuadros por segundo con facilidad.
Incluso Cyberpunk 2077, uno de los juegos más exigentes del mercado, alcanza entre 39 y 46 cuadros por segundo en configuración alta.

Eso sí: para los juegos más demandantes, la consola requiere ajustar manualmente las configuraciones gráficas. A veces no es tan sencillo como encender y empezar a jugar. Hay que invertir algo de tiempo en encontrar el balance justo entre calidad visual y fluidez, sobre todo en títulos exigentes.
También hay que tener en cuenta que la ROG Xbox Ally X cuenta con distintos modos de rendimiento que el usuario puede ajustar para, según sus necesidades, obtener mayor rendimiento o, al contrario, limitar el desempeño pero extender la autonomía de la batería. En este sentido, el modo de ahorro de energía puede venir muy bien para navegar, ver videos, correr juegos ligeros (o emuladores), mientras que el modo “turbo” será el adecuado para disfrutar del mayor esplendor gráfico en juegos pesados.
ROG Xbox Ally X: principales características
- Pantalla: 7″ FHD 120 Hz
- Procesador: AMD Ryzen AI Z2 Extreme
- RAM: 24 GB LPDDR5X
- Almacenamiento: 1 TB SSD NVMe
- Batería: 80 Wh (~2 hs de juego intenso)
- Peso: 715 g

La pantalla y los controles
La pantalla de 7 pulgadas tiene resolución Full HD (1920 x 1080 píxeles) y una tasa de refresco de 120 Hz, lo que le permite brindar imágenes fluidas y nítidas. Su acabado brillante (glossy) es un punto a considerar: en interiores luce muy bien, pero bajo la luz del sol o en ambientes muy iluminados puede generar reflejos molestos. No cuenta con tecnología OLED —que ofrecería negros más profundos y mayor contraste—, sino un “nivel IPS” que se ve muy bien.
Como es lógico, los controles están inspirados en los del mando de Xbox, con gatillos hápticos que ofrecen retroalimentación táctil y sticks analógicos certificados para resistir cinco millones de pulsaciones. Para quienes ya están familiarizados con un mando de Xbox, la transición es inmediata.
Se trata de una consola muy cómoda de sostener y los controles -que no, no se pueden despegar- son, sin dudas, un punto a favor.

La cuestión de la batería
Como ocurre con prácticamente todas las consolas portátiles de este nivel de potencia, la autonomía no es demasiado generosa, pero también es cierto que esta generación representa una mejora en ese aspecto. En juegos exigentes con la configuración al máximo, la batería de 80 Wh dura alrededor de dos horas. Si se opta por juegos menos demandantes o se baja la potencia del procesador, ese tiempo puede extenderse de manera significativa.
Se trata de una limitación del segmento en general: a mayor potencia, mayor consumo. Quienes quieran usarla en viajes largos deberán llevar el cargador y procurarse, cada tanto, un enchufe salvador.
También una mini PC
Al igual que otras consolas basadas en Windows, la ROG Xbox Ally X puede funcionar como una computadora completa. Cuenta con dos puertos USB-C Thunderbolt 4 que permiten conectarla a un monitor externo, un teclado y un mouse. De esa manera -aunque requerirá el uso de un adaptador y hub USB-, la consola se transforma en una pequeña PC de escritorio capaz de correr aplicaciones de productividad.
Además, incorpora conectividad Wi-Fi 6E para redes inalámbricas rápidas, Bluetooth 5.2 y la posibilidad de ampliar el almacenamiento interno reemplazando el SSD.
Por supuesto, también se puede dar salida a un televisor y utilizarla como consola de sobremesa, pero uno se tiene que conseguir el adaptador de USB-C Thunderbolt 4 a HDMI o la entrada que tenga la pantalla externa.
Para quién es esta consola
La ROG Xbox Ally X apunta a alguien que ya tiene una biblioteca de juegos en Xbox Game Pass o Steam, que quiere poder jugar títulos modernos en cualquier lugar, y que no le teme a configurar el equipo para sacarle el máximo provecho. Para ese usuario, ofrece una experiencia difícil de igualar en portabilidad.
La interfaz apunta a la simplicidad, pero requiere algo de aprendizaje. No obstante, también es cierto que en la mayoría de las ocasiones se puede iniciar un juego y disfrutarlo sin complicaciones, dado que muchos títulos actuales se ajustan de manera automática al hardware que detectan.
A fin de cuentas, la ROG Xbox Ally X es una muestra del estado del arte en consolas portátiles –es una opción premium tanto en especificaciones como en precio– y una opción muy válida para quienes quieran llevar su biblioteca de juegos AAA para Windows a cualquier lado, en un dispositivo que cabe en una mochila.
La ROG Xbox Ally X tiene un precio aproximado de $ 2,2 millones en la Argentina.





