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Mario Tennis es uno de esos videojuegos que dan ganas de jugar a primera vista, tanto por su despliegue gráfico innovador como por proponer una experiencia divertida accesible para cualquiera. Siempre ha sido así, desde que, allá por el año 2000, el título inicial de la saga se lanzó para Nintendo 64. Y la última iteración, Mario Tennis Fever para Switch 2, mantiene ese encanto inmediato.
Mario Tennis Fever se lanzó el 12 de febrero en exclusiva para Nintendo Switch 2 y mantiene la fórmula básica de siempre, la de convertir el tenis en un espectáculo divertido y caótico para cualquier edad, pero con agregados que elevan la propuesta: el elenco de personajes más extenso de su historia, nuevas mecánicas de juego y una propuesta visual que aprovecha muy bien la potencia del hardware actual.

Raquetas Furor: la novedad que lo transforma todo
Jugar a Mario Tennis es fácil e intuitivo: se controla al personaje en una pista de tenis, se lo mueve con el stick izquierdo y se golpea con diferentes botones para drives, drops o globos.
El control es muy responsivo, ágil, y, una vez que se entiende la mecánica, el personaje hace lo que uno espera. Como en todo buen juego, empezar a jugar y disfrutar es muy fácil, pero llegar al dominio total puede llevar algo de tiempo y experimentación.
Por otra parte, Mario Tennis Fever introduce una mecánica que lo transforma todo: las Raquetas Furor. Son 30 en total, y cada una encierra un efecto diferente que se desata cuando el Medidor Furor –que se llena sosteniendo el peloteo– está al máximo. Una puede congelar el campo rival, otra hace aparecer hongos que encogen al oponente, otra envuelve la pelota en electricidad. Esto agregar imprevisibilidad a las partidas y les pone mucha pimienta a los encuentros multijugador.

A esto se suman nuevas defensas: los deslizamientos permiten llegar a pelotas que parecían imposibles y los saltos sirven para devolver tiros elevados. Los controles responden con fluidez en ambos modos de la consola –portátil y televisor–, sin latencias apreciables.
Hay 38 personajes jugables del universo Nintendo, lo que añade variedad táctica, ya que cada uno tiene estadísticas propias. Y se dispone de 14 canchas con características propias que impactan en el juego: suelos helados y plantas carnívoras, por ejemplo, alteran el desarrollo de una manera divertida.

Modos de juego: propuestas para todos los gustos
El catálogo de modos es amplio. Los Torneos organizan competiciones en cuadro eliminatorio con tres copas de dificultad ascendente, comentadas en directo por una simpática Flor Parlante. Es nuestro modo preferido para jugar de a uno o de a dos en modo cooperativo. Sin embargo, notamos que, al llegar a la final de un torneo, la dificultad del eventual contrincante se eleva mucho de repente. Así que a estar preparados para dar lo mejor.
La Torre de los Retos propone escalar pisos con reglas cambiantes, y completar las tres torres desbloquea cien pruebas individuales adicionales. El modo Libre permite personalizar casi todo: individuales o dobles, con o sin Raquetas Furor, duración a medida. Y el Modo Popurrí reúne variantes creativas como el Tiro a los Aros, las Pistas de Pinball o los partidos en la Pista del Bosque, ideales para sesiones cortas y para presentar el juego a alguien que nunca lo haya tocado.
El multijugador es, sin duda, donde Mario Tennis Fever encuentra su mejor versión. Hasta cuatro jugadores pueden reunirse en el sofá o conectarse en línea –con salas casuales o clasificatorias mensuales–. La función GameShare permite que una sola copia sirva para jugar en grupo sin que cada persona necesite la suya.

Un detalle al jugar un “versus” de dos personas en una misma consola conectada al televisor es que el juego fuerza la pantalla partida. No hay manera de configurar que los jugadores se alternen la parte superior o inferior de la pantalla (como es normal en otros títulos del tipo Virtua Tennis). Un punto que no arruina la diversión, pero que sería mejorable.
Las partidas online funcionan con estabilidad aceptable y sin latencias notables cuando se compite con contrincantes de nuestro mismo continente. En cambio, como es lógico, puede haber lag si el rival se encuentra en el otro lado del mundo.
El Modo Aventura: divertido, pero algo corto
Mario y sus amigos son transformados en bebés por unos monstruos en una isla misteriosa. Luego vuelven y comienzan a entrenar tenis para hacer justicia a los raquetazos y poder recuperar su tamaño normal (así es el mundo de los videojuegos, amigos). Esa es la premisa del Modo Aventura, la apuesta para un jugador en solitario. En unas cuatro horas se puede completar: los combates contra jefes –donde hay que elegir el golpe correcto para reducir su energía– tienen su encanto, y los minijuegos intercalados aportan variedad.
Este modo también puede verse como un tutorial extendido, que es accesible al principio y en algunos momentos se vuelve bastante exigente.

Una producción a la altura del nuevo hardware
Visualmente, Mario Tennis Fever es un nuevo triunfo para Switch 2. Se ejecuta a 60 fotogramas por segundo de manera estable, con animaciones fluidas que capturan la elasticidad y el carisma de cada personaje. Los colores del Reino Champiñón explotan en la pantalla y los efectos de las Raquetas Furor tienen presencia visual sin sobrecargar la escena.
El Modo Realista, que usa los sensores de movimiento del Joy-Con 2 para simular una raqueta de verdad, es un añadido simpático pensado para ocasiones más distendidas, aunque su precisión no nos convenció: preferimos jugar con la combinación de stick y botones.
A fin de cuentas, Mario Tennis Fever ofrece una jugabilidad sólida, muchos personajes para elegir y es un ganador para jugar en familia o en reuniones con amigos. Ocurre que es accesible para quienes no conocen la saga y suficientemente profundo para los que quieran dominar cada combinación de personaje y raqueta.
Para quienes tenga una Switch 2, es uno de esos títulos casi obligados para sumar a la colección, mientras que para los demás puede ser una nueva razón para decidirse para la consola de Nintendo.





