

La personalización se convirtió en una parte cada vez más importante de nuestra relación con los productos digitales. Hoy, cuando dos personas ingresan a una misma plataforma, no necesariamente encuentran los mismos contenidos, productos o recomendaciones. Los algoritmos aprendieron de nuestros comportamientos y empezaron a adaptar lo que vemos según nuestros intereses: desde las recomendaciones de una plataforma de streaming hasta los productos que aparecen primero en un sitio de e-commerce.
Sin embargo, la interfaz sigue siendo prácticamente igual para todos. Aunque el contenido que veamos sea en algunos casos diferente, las pantallas, colores, estructura y la forma de navegar siguen siendo las mismas.
Para entender cómo romper esta rigidez, hay que mirar la infraestructura sobre la que construimos software. Durante años, la prioridad de las empresas fue la eficiencia técnica: cómo llevar una misma experiencia a múltiples pantallas (iOS, Android, Web, Desktop) sin duplicar costos ni equipos. Esa necesidad impulsó tecnologías como Flutter, un framework de Google diseñado para construir aplicaciones para distintas plataformas a partir de una única base de código. Esta propuesta permitió cambiar la lógica de desarrollar productos independientes para cada plataforma por la posibilidad de construir una misma experiencia y llevarla a diferentes canales de manera más eficiente.
Sin embargo, hoy en día, el reto para las empresas ya no es solo llevar una misma interfaz a diferentes dispositivos, sino preparar esa base tecnológica para que pueda adaptarse dinámicamente a cada persona. Es decir, pasar de un enfoque puramente multiplataforma a uno de multiexperiencia.

Este cambio de paradigma coincide con un giro profundo en las expectativas del usuario. Con la llegada de la IA y los modelos de lenguaje, como usuarios nos acostumbramos a exigir velocidad, automatización de procesos y que la información llegue ya procesada.
En este contexto, surge una nueva pregunta: si un sistema comprende la intención de un usuario, ¿por qué deberíamos obligarlo a adaptarse al recorrido rígido que alguien diseñó previamente?
Acá es donde entra la Generative UI (Gen UI), una arquitectura de software y un patrón de diseño técnico en el que las interfaces se crean, adaptan o evolucionan automáticamente mediante inteligencia artificial. Es un enfoque que puede aplicarse, por ejemplo, al diseño web. En lugar de limitarse a responder con texto, la IA puede generar una interfaz en función de la intención, las preferencias y el contexto de una persona. Flutter ya está trabajando sobre este cambio. El equipo está desarrollando herramientas e infraestructura vinculadas con Gen UI para facilitar la construcción de experiencias en las que los agentes de inteligencia artificial puedan generar interfaces dinámicas y variables.
“Hoy en día, el reto para las empresas ya no es solo llevar una misma interfaz a diferentes dispositivos, sino preparar esa base tecnológica para que pueda adaptarse dinámicamente a cada persona”
Como Google Developer Expert, estar en contacto con una comunidad global de especialistas y con los avances que se están produciendo alrededor de estas tecnologías me permite ver de cerca cómo está cambiando la conversación. Si nuestro norte es la eficiencia y personalización, hoy es momento de preguntarnos hasta qué punto debería permanecer fija una interfaz cuando la tecnología ya permite que esta fluya y se amolde.
Para las compañías, esto significa que la discusión puede dejar de estar centrada únicamente en cómo diseñar una buena interfaz y empezar a incorporar cómo construir experiencias capaces de adaptarse. Implica repensar cómo diseñan sus productos digitales y sus puntos de contacto con clientes: qué partes de una experiencia deben definirse previamente y cuáles podrían generarse dinámicamente según la necesidad de cada persona.
En definitiva, este paradigma plantea una oportunidad para que las organizaciones encuentren en las experiencias digitales una nueva forma de conectar y estar más cerca de sus usuarios.
Por Gianfranco Papa, CTO y Co-fundador de Somnio Software.
