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arteBA 2017: las buenas ventas oxigenaron al mercado de arte local

Anoche concluyó la edición 26º de la feria de arte más importante del país. Se vendieron obras desde unos pocos dólares hasta más de u$s 80.000. Los galeristas celebraron, aunque admitieron que no superaron las ventas de otros años.

arteBA 2017: las buenas ventas oxigenaron al mercado de arte local

Tras cuatro días de intensa actividad artística finalizó anoche en La Rural la 26° edición de arteBA, que este año marcó récord de adquisiciones de obras por parte de museos locales e internacionales y revivió al alicaído mercado de arte local donde se destacaron los compradores argentinos.

Aún sin cifras definitivas de cuántas personas pasaron por la feria de arte más importante del país, con solo haber recorrido los pasillos del predio se puede estimar que el número estaría cerca de los 80.000 que se registró en la edición 2016. Y si bien una amplia concurrencia siempre es motivo de celebración, el objetivo final de la feria es que las galerías concreten un buen número ventas o siembren la semilla de una transacción con contactos.

Consultados por Cronista.com, la mayoría de los galeristas confirmó que realizó buenas ventas, pero no superaron las de otros años. Entre los compradores se destacaron los argentinos con una mayor participación de interesados del interior. No se quedaron atrás los 300 extranjeros, entre coleccionistas, curadores y expertos, que viajaron especialmente a Buenos Aires en el marco del programa VIP auspiciado por el banco HSBC.

En el stand de Barro cuatro personas trabajaban anoche para descolgar “Sebastián”, la obra de más de tres metros de alto realizada con hilos de algodón por el colectivo Mondongo. La pieza ya tenía dueño, incluso antes que se abriese oficialmente la feria el pasado miércoles. El comprador la había visto por catálogo y se la quedó. Fue una de las tantas que vendió la galería dirigida por Nahuel Ortiz Vidal, que llevó a la feria obras que iban desde los u$s 4500 hasta los u$s 80.000. Los compradores, argentinos, colombianos, venezolanos y suizos, adquirieron obras de todos los precios.

 

En el desmontaje de #arteBA2017, se descuelga Mondongo.

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La galerista Nora Fisch se mostró muy satisfecha con el nivel de ventas que concretó el espacio que lleva su nombre. Aunque prefirió no dar cifras, celebró la adquisición por parte del Museo de Arte Latinoamericano (MALBA) de obras de Juan Tessi y de tres piezas de la artista Fernanda Laguna de la década del 2000 por parte del CA2M de Madrid. También se vendieron trabajos de Juan Becú, Amadeo Azar y Rosana Schijett, entre otros. “El mercado argentino está evolucionando. Entraron más compradores en el último tiempo”, evaluó Fisch.

Por su parte, la galería Aldo Sousa concretó un número importante de ventas, pero no tantas como otros años. Los compradores se inclinaron por piezas del artista platense Jorge Pereira que oscilaban entre los u$s 3000 y u$s 4000 que formaban parte de la sección Cabinet AA2000, orientada a proyectos especiales de artistas donde el desafío es encontrar nuevas articulaciones y construcciones de sentido de sus obras.

La galería Walden tenía varios motivos para celebrar. La obra “Geometría o barbarie” de Lucrecia Lionti – única argentina seleccionada para la sección U-Turn Project Rooms by Mercedes Benz- fue adquirida por el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía de España. Se sumó a una de las primeras ventas de la feria, el dibujo y collage “Tijeras” de la mexicana Magalí Lara que ahora forma parte de la colección del Malba.

“Nos fue muy bien, tenemos un par de artistas que están muy exitosos a nivel de mercado como Tomás Saraceno y Eduardo Basualdo”, comentó anoche a Cronista.com Orly Benzacar, al frente de la galería Ruth Benzacar. Entre sus ventas se contabilizan la pieza “Forty Years III” de Liliana Porter que fue a parar al Guggenheim Museum de Nueva York y una telaraña de Saraceno por la que se pagó u$s 30.000.

En Gachi Prieto se vendieron obras de u$s 800 en adelante. El Museo de Arte Moderno de Mendoza compró, gracias al aporte de dos coleccionistas privados de esa provincia, una pieza de la serie blanco y negro de Andrés Waissman. También fueron a parar a nuevas manos trabajos de Sabrina Merayo Nunez, Silvana Lacarra y Sebastián Camacho.

Las galerías que llevaron obras de grandes maestros también estaban satisfechas. Se podían ver los pequeños puntos rojos – signo que algunas galerías colocan para indicar que la obra ya fue vendida – en los cuadros de Roberto Aizenberg en Van Riel, mientras que otras descolgaban las piezas que ya tenían dueño – como las obras de Juan José Cambre en Vasari- para exhibir nuevas.

 

#juanjocambre #arteba #buenosaires #galeriavasari

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Cosmocosa presentó una serie de trabajos sobre papel de Antonio Berni, en línea con la muestra que por estos días concluye en el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires. Allí, donde un óleo sobre papel podía costar unos u$s 7500, los puntos rojos se repetían por todas las paredes. En frente, la galería uruguaya Sur también apostó por llevar un buen número de trabajos de Berni, todas piezas de museo. El xilo-collage “Ramona obrera” se podía conseguir por u$s 36.000 mientras que el exquisito óleo “Fin del carnaval” trepaba a u$s 25.000. “Se estuvo vendiendo”, precisaron brevemente.

El stand de Maman Fine Arts – el espacio que apostó por exhibir una escultura del colombiano Fernando Botero de más de tres metros de alto y 1400 kg-  fue de los más concurridos. Sus piezas históricas de artistas argentinos como Luis Wells, Guillermo Kuitca, Jaques Bedel y Rómulo Macció cosecharon interés tanto de coleccionistas como del público en general. Algunos de las obras vendidas – en cifras que oscilaron los u$s 10.000 y los u$s 25.000 - fueron los gigantes retratos de Cynthia Cohen y las obras de Alberto Passolini.

Por último, en el Barrio Joven -compuesto por galerías emergentes y proyectos autogestionados- las ventas concretadas se acercaron al precio máximo por obra que tiene esta sección, u$s 3000. Aunque no se vendió tanto como otros años, festejaban la cantidad de transacciones concretadas y los contactos cosechados que podrían traducirse en más ventas en las próximas semanas.  

Anoche, pasadas las 21, las cuentas de Twitter e Instagram de arteBA así como las de las galerías participantes mostraban a los galeristas trabajando duro para desmontar, envolver, despachar y trasladar las obras. No hay fiesta interminable, pero al menos la más importante del arte argentino dura cuatro días.

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