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El cerebro, el tiempo y el riesgo

El doctor y divulgador científico Diego Golombek ofreció una conferencia sobre las razones neurocientíficas que pueden incidir en un accidente laboral. El académico advirtió que los trabajos con horarios rotativos son un factor de riesgo.

Como cierre del 5° Congreso de Seguridad y Salud Ocupacional 2015, organizado por la Unión de Aseguradoras de Riesgos de Trabajo (UART), Diego Golombek, doctor en Biología, titular regular de la Universidad Nacional de Quilmes (Unqui) e investigador Principal del Conicet, expuso bajo el título "El cerebro, el tiempo y el riesgo". El reconocido divulgador científico, recientemente premiado en Budapest, orientó su exposición hacia la influencia de los ritmos circadianos en el desarrollo de las tareas, ofreciendo como ejemplos al grupo de las alondras y al grupo de los búhos, y los emparentó con las condiciones de un trabajador. Se preguntó si estos grupos poseen más resistencia y vitalidad para realizar tareas diurnas o nocturnas, respectivamente.
Golombek afirmó que "pertenecer a uno u otro grupo puede deberse a un sinfín de potenciales causantes que van desde la fisiología hasta ciertos marcadores genéticos hereditarios. Sin embargo, el tiempo no es lo único que puede influir en el cerebro humano, sino que además hay una falla relacionada con la percepción del riesgo: al cerebro le cuesta entender que hay cosas que pueden suceder por mero azar y, en esa incapacidad, no contempla la probabilidad de ocurrencia de un accidente.

El tiempo, clave en la organización fisio-cognitiva

Finalmente, la neurociencia sugiere que ciertas investigaciones científicas podrían determinar patrones laborales más seguros en base a la detección certera de los periodos de alerta de las personas.
Los ritmos circadianos se originan en un reloj central localizado en los núcleos supraquiasmáticos (NSQ) del hipotálamo, que representan osciladores autónomos con un período de aproximadamente 24 horas. Esta oscilación debe ser sincronizada diariamente, y el sincronizador (zeitgeber) principal es el ciclo luz-oscuridad del ambiente. Existe una vía retinohipotalámica responsable de la sincronización, y vías de salida de los NSQ hacia el sistema nervioso autónomo y el sistema endocrino. Asimismo, existen diversos relojes "periféricos" en el organismo, en general responsables de oscilaciones locales.
La falta de sincronía entre estos relojes, o entre el sistema circadiano y el ambiente, conlleva diversos trastornos para la salud y es objeto de investigaciones en psicología, medicina, ergonomía e incluso en lo que refiere al planeamiento de actividades educativas.
En resumen, el tiempo es un factor preponderante en la organización fisio-cognitiva, y debe ser tenido en cuenta en las investigaciones biomédicas y psicológicas. El tiempo no espera a nadie.
Golombek advirtió que "los turnos rotativos de trabajo son un factor de riesgo, por lo que habría que implementar en esos casos una rutina de alerta y desempeño".

Una lectura sobre siniestros en la vía pública

El académico dedicó parte de su exposición a tratar algunas consideraciones sobre los accidentes viales. A su juicio, la mayoría de los siniestros se producen a la noche, a partir de medianoche, pero "se agravan en un 10% a partir de las dos de la mañana".
Para cerrar, y desdramatizando su disertación, Golombek acudió a su ácido humor, y recordó una emblemática frase de John Lennon: "La ciencia es eso que nos pasa cuando estamos ocupados haciendo otros planes".
Sofía Wachler