Contáctenos

A través de este formulario podrá dejarnos sus comentarios, sugerencias o inquietudes.

Dirigido a:

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar

Reportar Comentario

Estas reportando este comentario a la redacción de El Cronista.

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar

Recomendar Nota

A través de este formulario podrá recomendar la noticia que esta leyendo.

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar

A mal tiempo, buena cara

Los seguros por índice fueron el gran lanzamiento de la Superintendencia de Seguros de la Nación y el Ministerio de Agricultura en 2015. Si bien todavía no se ofrecen en el mercado, prometen ser la gran apuesta de las carteras agropecuarias ante las grandes catástrofes climáticas. Todo lo que hay que saber para entender cómo funcionan.

Aún están verdes, pero atacan un target de riesgo que creció en la última década. En septiembre, se terminaron de reglamentar los seguros por índice, un modelo de pólizas agropecuarias que se proponen proteger las pérdidas ocasionadas por fenómenos climáticos. Las últimas inundaciones pusieron al tema en la agenda. Se calcula que el desborde del Salado ocasionó pérdidas por más de $ 1.000 millones entre productores bonaerenses y santafesinos. Este fin de año, El Niño hizo que la cota de los ríos Uruguay y Paraná creciera 17 metros.
El nuevo modelo llevó dos años de trabajo técnico entre la SSN, la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación (SAGyP), el INTA y las cámaras aseguradoras de riesgos. La novedad es el cálculo de daños. Introducen un parámetro para determinar las pérdidas y el lucro cesante de las tierras arrasadas, especialmente, por exceso de precipitaciones o falta. La nueva modalidad, afirman en la SSN, abaratará los costos de las pólizas tradicionales.
Son pocas las firmas que comenzaron a trabajar en la oferta seguros por índice, productos comunes en Uruguay o Brasil. Varios CEOS afirman por lo bajo que todavía faltan definiciones y un empuje oficial. El tiempo, más que el clima, tendrá la última palabra. "Es necesario lograr una articulación pública y privada. Dada la escasa experiencia del mercado con esta modalidad de seguros, es prudente realizar pruebas piloto hasta ajustar variables del producto y conseguir que el productor agropecuario se familiarice", dice José Nanni, de Adira.
"El éxito de los seguros paramétricos depende de la comunicación y comercialización, y de la adecuada correlación entre el índice medido y el riesgo cubierto. El mayor inconveniente podría ser que el disparador de indemnización no 'gatille', es decir, que el evento no llegue a los indicadores que disparan el pago y el asegurado tenga un daño real. La cobertura considera daños importantes y no pérdidas menores. Será necesario invertir en ingeniería de desarrollo de la cobertura para contar con datos históricos confiables", comparte Gustavo Mina, gerente de Seguros Agropecuarios de Sancor Seguros.