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En un hallazgo que redefine los límites conocidos de la vida en la Tierra, científicos descubrieron una próspera comunidad de microorganismos bajo el desierto de Atacama en Chile, el lugar más árido del planeta.

Este descubrimiento sin precedentes desafía las nociones previas sobre dónde y cómo puede existir la vida, abriendo nuevas perspectivas para la búsqueda de organismos en otros mundos.

La vida próspera donde parecía imposible

El equipo internacional de investigadores, liderado por Dirk Wagner del Centro Alemán de Investigación en Geociencias (GFZ), realizó excavaciones en el valle de Yungay, una de las zonas más inhóspitas del desierto de Atacama.

A más de cuatro metros de profundidad, los científicos encontraron algo extraordinario: una comunidad completa de microorganismos que no solo sobreviven, sino que funcionan de manera organizada en un ambiente que en la superficie parece completamente muerto.

Los resultados de esta investigación, publicados en la prestigiosa revista PNAS Nexus, han sorprendido a la comunidad científica internacional. El desierto de Atacama registra precipitaciones promedio de menos de 1 milímetro al año, lo que lo convierte en el entorno más extremo para el desarrollo de cualquier forma de vida conocida.

Los resultados, publicados en la prestigiosa revista PNAS Nexus, han sorprendido a la comunidad científica internacional.
Los resultados, publicados en la prestigiosa revista PNAS Nexus, han sorprendido a la comunidad científica internacional.IA

Actinobacterias: los habitantes secretos del subsuelo chileno

Los microorganismos descubiertos bajo el desierto chileno son principalmente actinobacterias, un tipo de bacteria especialmente adaptada para condiciones extremas.

Estas formas de vida microscópicas poseen capacidades extraordinarias: pueden descomponer materia orgánica, participar activamente en el ciclo de nutrientes y prosperar donde otras formas de vida perecerían inmediatamente.

Según los análisis realizados por el equipo científico, esta comunidad de seres vivos colonizó el área hace aproximadamente 19.000 años. Durante ese periodo, el clima en la región era más húmedo, lo que facilitó el asentamiento inicial de estos microorganismos. Desde entonces, han desarrollado mecanismos de supervivencia excepcionales que les permiten mantenerse activos en el subsuelo más árido del mundo.

Adaptaciones extraordinarias para sobrevivir en el extremo

La investigación reveló adaptaciones fascinantes que permiten a estos microorganismos prosperar en condiciones antes consideradas incompatibles con la vida:

  • Resistencia ambiental excepcional: estos organismos soportan la escasez casi absoluta de agua, temperaturas nocturnas extremadamente bajas y niveles de radiación solar en la superficie que eliminarían la mayoría de las formas de vida conocidas.
  • Aprovechamiento de minerales: el suelo del desierto de Atacama contiene altas concentraciones de halita y yeso, minerales que son esenciales para la supervivencia de estas actinobacterias. Estos compuestos proporcionan los nutrientes críticos que permiten el funcionamiento de la comunidad.
  • Producción de moléculas protectoras: los microorganismos generan exopolisacáridos, moléculas complejas que les permiten retener la mínima humedad disponible y crear microhábitats estables en el subsuelo donde pueden desarrollarse.
  • Cooperación con plantas desérticas: algunas de estas bacterias establecen relaciones simbióticas con plantas del desierto, ayudándolas a captar nutrientes en un entorno donde los recursos son extremadamente escasos.
Según los análisis realizados por el equipo científico, esta comunidad de seres vivos colonizó el área hace aproximadamente 19.000 años.
Según los análisis realizados por el equipo científico, esta comunidad de seres vivos colonizó el área hace aproximadamente 19.000 años. IA

Implicaciones científicas del descubrimiento

Este hallazgo tiene repercusiones que van mucho más allá de la microbiología. La comunidad científica ve en estos microorganismos una ventana hacia la comprensión de cómo la vida podría desarrollarse en otros planetas con condiciones extremas, como Marte o las lunas heladas de Júpiter y Saturno.

Además, las aplicaciones prácticas son prometedoras. Las bacterias encontradas bajo el desierto chileno podrían revolucionar la biotecnología, especialmente en el desarrollo de biofertilizantes diseñados para funcionar en ambientes áridos.

En un mundo donde la desertificación avanza y el cambio climático amenaza la productividad agrícola, estas aplicaciones podrían ser cruciales.

Un legado de 19.000 años de resistencia

La antigüedad de esta comunidad subterránea es, en sí misma, asombrosa.

Durante miles de años, estos microorganismos han perfeccionado sus mecanismos de adaptación, representando un ejemplo excepcional de resiliencia evolutiva. Su capacidad para mantener una comunidad funcional en condiciones tan extremas demuestra que la vida es mucho más versátil y resistente de lo que se pensaba anteriormente.