

Edward Galland, David Kellman y Robert Shafran pasaron los primeros 19 años de sus vidas sin saber que existían los otros dos. Habían nacido el mismo día en Nueva York y fueron dados en adopción a tres familias diferentes, pero una inesperada cadena de coincidencias permitió que se reencontraran en 1980.
Lo que comenzó como una historia extraordinaria de tres hermanos idénticos terminó revelando que su separación no había sido casual y que habían formado parte de un estudio científico secreto.
El encuentro que reveló una conexión imposible
Todo comenzó cuando Robert Shafran llegó al Sullivan County Community College y varios estudiantes lo recibieron como si ya lo conocieran.
Algunos lo llamaban Eddy, confundidos por su enorme parecido con Edward Galland, un joven que había estudiado allí el año anterior. Cuando ambos se encontraron, descubrieron que además de ser físicamente idénticos habían nacido el 12 de julio de 1961 y habían sido adoptados.

El caso rápidamente llegó a los medios y, poco después, David Kellman vio una fotografía de los dos jóvenes en un periódico. La semejanza con ellos era tan evidente que decidió contactarlos, y aquel encuentro terminó confirmando que los tres no eran gemelos, sino trillizos separados al nacer.
La noticia provocó una enorme repercusión en Estados Unidos y los hermanos aparecieron en programas de televisión, revistas y diarios, mientras el público quedaba sorprendido por las similitudes que conservaban pese a haberse criado en hogares diferentes.
Incluso compartían determinados gustos, gestos y formas de comportarse, algo que convirtió su historia en un fenómeno nacional y los llevó a abrir juntos el restaurante Triplets en Nueva York.
La verdad detrás de una separación que parecía casual
La explicación sobre por qué habían terminado en familias diferentes apareció años después y cambió por completo la percepción que los hermanos tenían de su pasado.

Investigaciones periodísticas revelaron que la agencia de adopciones Louise Wise Services había participado en un estudio dirigido por el psiquiatra infantil Peter Neubauer, cuyo objetivo era analizar la influencia de la genética y del entorno en el desarrollo de los niños.
Los trillizos fueron criados deliberadamente en familias con distintas condiciones socioeconómicas y, durante su infancia, investigadores visitaron periódicamente sus hogares para observar y registrar su evolución, pero ni los hermanos ni sus familias adoptivas conocían la verdadera finalidad de aquellas visitas.
El desenlace trágico y el documental que recuperó el caso
La revelación tuvo un fuerte impacto emocional en los tres cuando Eddy Galland, quien había sido diagnosticado con trastorno bipolar, murió por suicidio el 31 de marzo de 1995, a los 33 años.
Aunque nunca se estableció una relación directa entre aquella muerte y el experimento, sus hermanos consideraron que la separación y el descubrimiento posterior marcaron profundamente sus vidas.
Peter Neubauer murió en 2008 sin publicar los resultados completos del estudio y dejó los documentos en la Universidad de Yale, donde permanecerán bajo reserva hasta 2065.
En 2018, el documental Three Identical Strangers, dirigido por Tim Wardle, volvió a poner el caso en el centro del debate sobre la adopción, la genética y las investigaciones en casos de este calibre.

