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Cuando Horacio Federico Rosas Siciliano salió de Argentina rumbo a España el 20 de junio de 2004, tenía 28 años y un pasaje de regreso para apenas tres meses después. No viajaba con la intención de emigrar definitivamente: quería probar, trabajar durante un tiempo y conocer una realidad que hasta entonces parecía inalcanzable.

Hoy tiene 51 años, vive en Ronda, Málaga, y lleva 17 años ganándose la vida como artista callejero.

La crisis de 2001 y una decisión que empezó con un amigo

Federico nació en Haedo y era profesor de Educación Física. Después de la crisis argentina de 2001, comenzó a percibir que cada vez más personas elegían irse del país.

La idea creo que se fue formando, alimentada por la situación post crisis del 2001. Ya se estaba instalando en las calles esa opción de irse del país”, recuerda.

La oportunidad apareció cuando un amigo viajó a España en 2003 para trabajar durante el verano en un camping de Barcelona. Al regresar, le contó cómo había sido su experiencia y Federico decidió preguntarle si podía averiguar si necesitaban trabajadores.

La respuesta fue positiva y comenzó a preparar el viaje.

Federico, artista callejero trabajando en España.
Federico, artista callejero trabajando en España.El Cronista.

El primer impacto al llegar a España

Federico recuerda especialmente sus primeras horas en el país. Después de atravesar controles en el aeropuerto, finalmente pudo tomar un tren hacia Santa Susana, en Barcelona.

El contraste con la Argentina fue inmediato. “Lo primero que me llamó la atención fue cuando me senté en el tren y estaban escuchando música clásica y con aire acondicionado”, recuerda en diálogo con El Cronista.

El viaje continuó bordeando el Mediterráneo y terminó de generar en él una sensación inesperada. “En tres días pasar por la línea del Sarmiento y después encontrarme con el Mediterráneo en un tren con aire acondicionado... el contraste fue muy grande”, cuenta.

Fue entonces cuando tuvo una primera intuición: quizás los tres meses previstos no serían suficientes.

Federico, artista callejero trabajando en España.
Federico, artista callejero trabajando en España.El Cronista.

“No me va a dar la vida para ver un cambio en Argentina”

Aunque todavía no había tomado la decisión de quedarse, hubo otra reflexión que terminó marcando su futuro. “A mí me parece que no me va a dar la vida para ver un cambio en Argentina”, pensó en aquel momento.

Finalmente, aquel viaje de tres meses se transformó en más de dos décadas en España.

Primero vivió en Barcelona, luego pasó por Madrid y realizó distintos trabajos temporales. Fue camarero, trabajó en promociones y también encontró una familia que, según recuerda, lo recibió de una manera especial.

Me dieron casa, me dieron trabajo, me dieron afecto y fui tratado como uno más de su familia”, cuenta sobre aquella etapa en Barcelona.

Federico, artista callejero trabajando en España.
Federico, artista callejero trabajando en España.El Cronista.

De la crisis española a la guitarra

La transformación llegó años después, durante la crisis española de 2007 y 2008. Con apenas unos euros en su cuenta, Federico decidió hacer algo que hasta entonces había sido solamente un hobby: salir a tocar la guitarra a la calle.

La primera vez estuvo tres horas y ganó 30 euros. Aquella experiencia fue suficiente para entender que podía convertir su pasión en una fuente de ingresos.

Desde entonces pasaron 17 años. Vivió distintas etapas, incluso durante un período recorrió España en una pequeña camioneta y también participó en proyectos culturales autogestionados en Barcelona.

También tuvo jornadas excepcionales. En una ocasión, mientras tocaba en la calle, una persona le dejó un billete de 500 euros, una recompensa inesperada que todavía recuerda como una de las experiencias más llamativas de su carrera como artista callejero.

Hoy su vida transcurre en Ronda, donde encontró una rutina diferente y una profesión que le permite trabajar a su manera.

Mi hobby se fue transformando en el modo de vida”, resume.

Lo que comenzó como un viaje de tres meses terminó siendo una historia de más de 20 años en España, marcada por cambios, crisis, trabajos temporales y una guitarra que finalmente se convirtió en su principal herramienta de trabajo.