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El vinagre es un aliado clave a la hora de mantener limpio el hogar, ya que cuenta con propiedades antibacterianas e higienizantes claves. Es un ingrediente que, por otro lado, es aprovechado a la hora de cocinar, ya que ayuda a realzar los sabores.

Pero, también hay otro uso que es menos conocido, aunque igualmente valioso. Al mezclar el vinagre con el queso, logramos alargar la vida útil de este último alimento.

En este punto, es importante considerar las cantidades que se usan y que de todas formas siempre hay que tener en cuenta las fechas de vencimiento para su consumo.

Por qué debemos rociar vinagre al queso

El vinagre cuenta con una propiedad poco conocida, pero muy útil: desciende el pH, por lo que crea un entorno hostil para la aparición del moho.

En ese sentido, el vinagre no “conserva” el queso por dentro, sino que ayuda a evitar que se ponga mohoso por fuera, que es lo que hace que dure menos en la heladera. La clave está en su acidez (ácido acético).

Cuáles son los principales beneficios de rociar el queso con vinagre

1. El vinagre baja el pH de la superficie

Los mohos y bacterias que crecen en los quesos necesitan un ambiente menos ácido. Cuando pasás un poquito de vinagre (blanco o de manzana) en la corteza:

  • Desciende el pH
  • Se crea un entorno hostil para el moho
  • Se frena el crecimiento de esporas

2. Funciona como film protector natural

La superficie ligeramente humedecida con vinagre actúa como una “barrera”:

  • Detiene la proliferación bacteriana
  • Evita que los hongos se adhieran tan fácil
  • Retrasa la descomposición visual y el mal olor

3. No afecta el sabor del queso

Si lo aplicás correctamente (muy poca cantidad), no interfiere con el gusto.El vinagre se evapora rápido y solo deja la superficie más ácida.

Cómo aplicar el truco con vinagre

Para aprovechar al máximo el efecto del vinagre en el queso, hay que tener en cuenta las siguientes recomendaciones de expertos gastronómicos:

  1. Humedecé una servilleta o papel de cocina con unas gotas de vinagre.
  2. Pasala por la superficie externa del queso (no empaparlo).
  3. Envolvelo en papel manteca o papel de cocina.
  4. Guardalo en un recipiente hermético.

Con esto, podés extender la vida útil entre 3 y 7 días extra, dependiendo del tipo de queso.

¿En qué quesos funciona mejor este truco?

  • Cremosos
  • Semiduros (Pategrás, Gouda, Tybo)
  • Quesos blandos (Brie, Camembert)

En quesos duros (Reggianito, Sardo), funciona, pero el beneficio es menor porque tienen poca humedad.