

La convocatoria de Facundo Medina para integrar el plantel de la Selección argentina que disputará el Mundial 2026 representa una de las historias más inspiradoras del fútbol nacional.
El defensor de 27 años logró quedarse con uno de los lugares más codiciados de la nómina de Lionel Scaloni y llegará a la cita mundialista después de un recorrido marcado por el esfuerzo, los cambios y la perseverancia.
Nacido en Villa Fiorito, el actual futbolista del Olympique de Marsella tuvo una infancia atravesada por dificultades económicas. Mucho antes de convertirse en profesional y jugar en Europa, colaboró con su familia realizando distintos trabajos para ayudar en el hogar, entre ellos la recolección de cartón en las calles de su barrio.
Una infancia de sacrificios antes de llegar al fútbol profesional
Durante una entrevista concedida años atrás, Medina recordó que desde pequeño debió combinar el estudio y el deporte con actividades laborales. Junto a familiares recorría distintas zonas para juntar materiales reciclables y generar ingresos que complementaran la economía familiar.
Aquellas jornadas comenzaban por la tarde y se extendían hasta la noche. A pesar de las dificultades, el defensor recuerda esa etapa como un período de unión familiar y aprendizaje, mientras seguía entrenando y alimentando el sueño de convertirse en futbolista.
Su vínculo con River Plate comenzó en las divisiones inferiores, donde permaneció hasta la adolescencia. Sin embargo, a pesar de completar gran parte de su formación en el club de Núñez, nunca logró debutar oficialmente en Primera División.
El paso por Talleres que cambió su carrera
Ante la falta de oportunidades en el plantel profesional de River, Medina decidió buscar continuidad y en 2018 se incorporó a Talleres de Córdoba. Esa decisión terminó siendo clave para el desarrollo de su carrera.
Durante sus primeros años había jugado principalmente como mediocampista, pero con el tiempo comenzó a desempeñarse como lateral y posteriormente encontró su lugar definitivo como marcador central. Esa versatilidad se transformó en una de sus principales fortalezas.
El cambio de posición se consolidó durante su paso por las selecciones juveniles argentinas, donde fue utilizado como defensor central y descubrió una faceta que terminaría potenciando sus condiciones futbolísticas.

El salto a Europa y la llegada a la Selección argentina
Las buenas actuaciones en Talleres despertaron el interés de clubes europeos y en 2020 el Lens de Francia apostó por él para sumarlo a su proyecto deportivo. La adaptación fue rápida y el defensor comenzó a consolidarse en una de las ligas más competitivas del continente.
Ese mismo año recibió su primera convocatoria a la Selección argentina mayor. Su estreno se produjo en un encuentro ante Bolivia en La Paz, un partido recordado porque Argentina consiguió una victoria histórica en territorio boliviano después de varios años sin lograrlo.
Con el paso del tiempo fue sumando experiencia internacional y ganándose la confianza del cuerpo técnico encabezado por Lionel Scaloni.
De los Juegos Olímpicos al Mundial 2026
Antes de asegurarse un lugar en la máxima cita del fútbol, Medina también formó parte del seleccionado argentino que disputó los Juegos Olímpicos de París 2024. Allí compartió plantel con varios futbolistas que actualmente integran la Selección mayor.
Su capacidad para desempeñarse en diferentes posiciones defensivas terminó inclinando la balanza a su favor. Esa polifuncionalidad, sumada a su experiencia en el fútbol europeo, le permitió imponerse en la consideración del cuerpo técnico y quedarse con un lugar en la lista mundialista.
Así, el joven que alguna vez recorrió las calles de Villa Fiorito trabajando junto a su familia cumplirá uno de los mayores sueños de cualquier futbolista: representar a Argentina en una Copa del Mundo. Una historia de esfuerzo y resiliencia que lo convirtió en uno de los nombres propios de cara al Mundial 2026.











