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El inminente sobrevuelo lunar de Artemis II reactivó una vieja fascinación: la del llamado “lado oscuro” de la Luna. Aunque la misión no aterrizará, permitirá observar de manera directa la cara oculta del satélite, una región que durante siglos alimentó especulaciones, temores y teorías de todo tipo.

En las últimas horas, además, la misión sumó un hito que la ubicó en los registros históricos de la exploración espacial. La cápsula Orión —bautizada “Integrity” por la tripulación— alcanzó una distancia de 406.676 kilómetros de la Tierra y superó así el récord que mantenía la misión Apollo 13 desde 1970. El logro no solo marca un nuevo techo para los vuelos tripulados, sino que también refuerza el carácter simbólico de Artemis II como puente entre la era Apolo y una nueva etapa de exploración.
El avance coincidió con uno de los momentos más delicados del viaje: el paso por la cara oculta de la Luna, donde la nave permaneció incomunicada durante unos 40 minutos debido al bloqueo natural de las señales de radio. Ese “apagón” —previsto en la hoja de ruta— ofreció, al mismo tiempo, una oportunidad excepcional para que los astronautas observaran en detalle una región que no es visible desde la Tierra.

La renovada atención mediática volvió a poner en circulación las preguntas clásicas —qué es realmente esa “cara oculta”, por qué no la vemos desde la Tierra—, pero también habilitó otra veta menos explorada: la de los mitos y relatos que crecieron alrededor de ese territorio invisible. Mucho antes de las sondas y las imágenes satelitales, esa mitad desconocida funcionó como un lienzo perfecto para proyectar todo tipo de ideas.
A continuación, un recorrido por cinco de las más persistentes —y curiosas— leyendas sobre el lado oculto de la Luna, contrastadas con lo que hoy se sabe.
1. No es “oscuro”: el mito fundacional
El error más extendido es también el más básico. El “lado oscuro” no es oscuro en términos de iluminación: recibe luz solar exactamente igual que la cara visible. Lo que ocurre es que la Luna está acoplada gravitacionalmente a la Tierra, en un fenómeno conocido como rotación sincrónica, por lo que siempre muestra la misma cara.
La NASA explica este fenómeno en detalle, subrayando que la cara oculta alterna día y noche como cualquier otra región lunar. “La cara oculta de la Luna recibe tanta luz solar como su cara visible. Al igual que la Tierra, la Luna tiene una cara iluminada y una cara nocturna, que cambian a medida que la Luna rota. El Sol siempre ilumina la mitad de la Luna, mientras que la otra mitad permanece en la oscuridad”, explica el organismo.
2. Bases extraterrestres: ciencia ficción persistente
Desde mediados del siglo XX, la cara oculta de la Luna fue escenario recurrente de teorías sobre supuestas bases alienígenas. La idea cobró fuerza durante la Guerra Fría, cuando el secretismo en torno a las primeras misiones espaciales alimentó sospechas y relatos conspirativos.
Sin embargo, las imágenes captadas por misiones como Lunar Reconnaissance Orbiter mostraron con alta resolución una superficie marcada por cráteres y montañas, sin rastros de estructuras artificiales.

3. La “cara oculta” como refugio secreto militar
Otra variante conspirativa sostiene que potencias terrestres habrían utilizado esa región como base militar o zona de experimentación. Esta narrativa se apoyó en la imposibilidad histórica de observar directamente esa cara desde la Tierra.
La primera evidencia concreta llegó en 1959, cuando la sonda soviética Luna 3 envió las primeras imágenes. Desde entonces, múltiples misiones internacionales cartografiaron la superficie, sin encontrar indicios de actividad humana.
4. Energías misteriosas y fenómenos inexplicables
Algunas teorías sostienen que el lado oculto emite o concentra energías desconocidas, asociadas a fenómenos electromagnéticos extraños. Esta idea suele mezclarse con interpretaciones pseudocientíficas o esotéricas.
En realidad, lo que sí distingue a esa región es su geología: tiene una corteza más gruesa y menos mares basálticos que la cara visible. La Agencia Espacial Europea detalla estas diferencias, explicadas por procesos de formación del satélite, no por fuerzas desconocidas.
5. El imaginario cultural: de lo oculto a lo simbólico
El “lado oscuro” también adquirió un valor simbólico en la cultura popular. El caso más emblemático es el álbum The Dark Side of the Moon de Pink Floyd, lanzado en 1973, que utilizó la idea como metáfora de los aspectos ocultos de la mente humana.
Este uso cultural consolidó la asociación entre lo invisible y lo enigmático, reforzando una narrativa que poco tiene que ver con la astronomía, pero mucho con la percepción humana del misterio.

