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Siddharth Jawahar, un exasesor de inversiones de 38 años y fundador de Swiftarc Capital LLC, fue condenado a 11 años de prisión por liderar un esquema Ponzi que defraudó a 64 inversores por más de US$35 millones.

La sentencia fue dictada por el juez federal Zachary M. Bluestone, del Distrito Este de Misuri. Además de la pena de prisión, el magistrado ordenó que Jawahar pague US$31,35 millones en concepto de reparación económica a las víctimas.

El caso fue investigado por la Oficina Federal de Investigaciones de Estados Unidos (FBI, por su sigla en inglés) y la Fiscalía del distrito de Manhattan. Jawahar se declaró culpable en enero de tres cargos de fraude electrónico.

La Fiscalía Federal del Distrito Este de Misuri sostuvo que Jawahar recibió el dinero entre julio de 2016 y diciembre de 2023 a través de Swiftarc, una firma de inversiones con sede en Texas.

De ese monto, destinó alrededor de US$10 millones a inversiones y el resto fue utilizado para pagar a clientes anteriores, cubrir gastos personales y sostener la apariencia de que la firma cumplía con sus compromisos.

De hecho, Jawahar compartía imágenes de una vida lujosa en sus redes sociales. En la investigación figuran viajes en aviones privados, estadías en hoteles de alta gama, membresías en clubes privados, compras de ropa y comidas en los más caros restaurantes.

El uso personal de los fondos agravó el desequilibrio de la estructura de la compañía, porque redujo el dinero disponible para realizar inversiones o responder a los pedidos de los clientes.

Qué es un esquema Ponzi

Un esquema Ponzi es un fraude en el que el organizador utiliza el dinero de nuevos inversores para pagarles a participantes anteriores. De esa manera, genera la apariencia de que existe una actividad rentable que produce los rendimientos prometidos.

Los pagos iniciales pueden reforzar la confianza de los inversores y facilitar la llegada de nuevos fondos. La estructura depende de que el flujo de dinero se mantenga de manera constante, porque carece de activos o ganancias suficientes para responder a todos los participantes.

Cuando la captación disminuye, aumentan los pedidos de retiro o se deterioran las inversiones, el sistema pierde capacidad de pago. En ese momento queda expuesta la diferencia entre el dinero que el organizador informó como disponible y los activos que realmente existen.

Cómo funcionaba el esquema de Swiftarc

Swiftarc había comenzado con una cartera diversificada de valores. Sin embargo, en 2015 Jawahar empezó a concentrar los fondos de sus clientes en Philip Morris Pakistan. Con el tiempo, alrededor del 99% del dinero administrado quedó expuesto a esa única inversión.

Cuando el valor de las acciones cayó, Jawahar ocultó las pérdidas. Según la Fiscalía, informó a los inversores que los títulos cotizaban a un precio considerablemente superior al real y les hizo creer que sus cuentas continuaban generando ganancias.

La maniobra permitía conservar la apariencia de rentabilidad en los reportes entregados a los clientes, aunque el valor de los activos se hubiera deteriorado. En paralelo, Jawahar siguió recibiendo fondos de nuevos inversores.

La acusación también sostuvo que algunos clientes entregaron dinero con la expectativa de que sería invertido en compañías específicas. Esas operaciones nunca se realizaron.

Entre los casos mencionados por los fiscales figuran un inversor de Misuri que aportó US$175.000, otro del mismo estado que entregó US$75.000, un inversor de Nueva York que aportó US$350.000 y un cliente de Ohio que entregó US$250.000.

Además de Swiftarc Capital, Jawahar administraba otras entidades relacionadas con sus actividades, entre ellas Swiftarc Fund LP, Swiftarc Holdings, Swiftarc Growth Fund LP, Swiftarc Opportunities Fund LP y Swiftarc Venture Labs Fund LP.

La captación continuó después de una sanción regulatoria

La autoridad regulatoria de valores de Texas revocó en junio de 2022 la autorización de Swiftarc Capital para realizar actividades de inversión y ordenó a Jawahar cesar cualquier conducta fraudulenta.

Según la acusación, Jawahar no informó esa medida a sus clientes y continuó solicitando y recibiendo fondos. La Fiscalía sostuvo que incluso recibió US$1 millón de un inversor varias semanas después de la orden de cese.