

Millones de personas repiten este gesto cada día sin pensarlo: accionan la descarga del inodoro con la tapa levantada. Sin embargo, la ciencia advierte que este hábito cotidiano tiene un efecto oculto que puede ser un riesgo real para la salud.
Cuando el agua se descarga sin cerrar la tapa, se produce lo que los científicos denominan una “pluma de aerosol”. Las gotas de agua salen disparadas hacia el aire a una velocidad de hasta 2 metros por segundo y pueden alcanzar una altura de un metro y medio en apenas ocho segundos.
Un equipo de investigadores lo registró con tecnología de punta. Mediante luz láser y cámaras de alta velocidad, lograron visualizar cómo esas microgotas se dispersan con una fuerza completamente inesperada hacia el aire y las superficies cercanas.
Los resultados, publicados en la revista Scientific Reports, fueron contundentes. Las partículas más pequeñas permanecen suspendidas en el aire durante varios minutos, multiplicando las posibilidades de inhalarlas o de que contaminen objetos del entorno, como el cepillo de dientes o las toallas.
Lo más preocupante es la carga microbiana que transportan esas gotas. Pueden contener patógenos intestinales, bacterias como E. coli y Salmonella, norovirus, adenovirus, e incluso virus respiratorios como el de la gripe y el Covid.

Qué recomiendan los científicos para protegerse
La buena noticia es que la solución es tan simple como bajar la tapa antes de accionar la descarga. Este gesto actúa como una barrera física que contiene la mayor parte de la pluma de aerosol.
Un estudio del University College Cork, Irlanda, realizado en 2019, demostró el impacto de ese cambio. Cerrar la tapa reduce entre un 30 y un 60% la cantidad de gotas liberadas al aire, un resultado significativo para un ajuste tan sencillo.
Pero bajar la tapa no es la única medida recomendada. Los investigadores proponen un conjunto de hábitos complementarios para reducir la propagación de gérmenes en el baño:
- Mejorar la ventilación del cuarto de baño para dispersar las partículas en suspensión.
- Realizar limpiezas regulares y profundas del inodoro y las superficies cercanas.
- Usar tapabocas al accionar la cadena en baños públicos, donde la tapa suele estar ausente o en mal estado.
Elanor Potter, especialista de Plumbworld, empresa líder en soluciones para baños, subrayó el valor de este cambio. “Es evidente que este simple ajuste en nuestros hábitos de baño puede tener un impacto profundo en nuestra higiene general y seguridad de la salud“, sostuvo en declaraciones al diario The Mirror.

La voz de los expertos: un hábito que hay que cambiar ya
El doctor Karan Raj, cirujano del NHS y profesor de la Universidad de Sunderland, Reino Unido, popularizó el tema a través de su cuenta de TikTok, donde reúne más de 5,3 millones de seguidores.
Con lenguaje directo, Raj describió lo que ocurre en cada descarga: “Cada vez que tiras la cadena del inodoro con la tapa abierta, creas un volcán de aguas residuales furioso. Esto permite que el jugo del inodoro en aerosol viaje por todas partes".
El cirujano también explicó el alcance real del fenómeno. Según detalló, las gotas de agua del inodoro pueden moverse a dos centímetros por segundo y escalar 1,5 metros por encima del aparato en tan solo ocho segundos.
Por su parte, John Crimaldi, profesor de ingeniería ambiental y autor principal del estudio publicado en Scientific Reports, alertó sobre las consecuencias concretas para la salud. “Pueden transmitir diversas enfermedades, como gripe o Covid-19“, advirtió, destacando que el riesgo no es teórico sino comprobado en laboratorio.
Potter, desde la industria, reforzó el mensaje de los investigadores con una conclusión clara. “Esta práctica, aunque aparentemente menor, juega un papel crucial en la mitigación de la propagación de gérmenes e infecciones dentro del hogar", afirmó.



