Las razones detrás de la caída del tradicional stockeo en mayoristas

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Un termómetro que frecuentemente se usa para leer el estado de la microeconomía es el estado y la dinámica del consumo en supermercados, almacenes y mayoristas. La evolución de las ventas, dónde se hacen las compras y cuáles son los medios de pago más utilizados son datos que suelen dar cuenta de la situación económica y financiera de las familias. En ese sentido, resultan interesantes los informes técnicos del INDEC sobre consumo, elaborados en base a encuestas a supermercados y autoservicios mayoristas. El último fue divulgado a fines de noviembre, y corresponde a datos actualizados hasta el mes de septiembre.

¿Cuáles son los principales datos que se desprenden del informe del INDEC? El primer punto a observar es el de las ventas. En términos interanuales, y a precios constantes, las ventas en supermercados aumentaron en septiembre un 0,8%, mientras que en autoservicios mayoristas se contrajeron un 3,8%.

El por qué de la particular situación de los supermercados mayoristas

La situación de los mayoristas es particular y da para el análisis. Es sabido que, en contextos inflacionarios, una práctica habitual para proteger el poder adquisitivo es el stockeo. Abastecerse preventivamente de productos es una forma sencilla pero efectiva de ganarles la carrera a los precios.

Sin embargo, este año, en el que la inflación puede alcanzar por primera vez en más de 30 años los tres dígitos, el consumo en autoservicios mayoristas sólo creció en dos de los nueve meses que hasta ahora relevó el INDEC.

Si bien hacen falta más datos para arribar a una conclusión sobre el estancamiento de las ventas de mayoristas, una pista puede ser que, para stockearse, es necesario cierto capital. Mientras que un ticket promedio en supermercados es de $3.000, en mayoristas alcanza los $8.200; y, en momentos de caída del poder adquisitivo del salario, muchas veces no se cuenta con la liquidez necesaria como para hacer esas grandes compras.

Otro dato llamativo que surge del informe del INDEC es el de los medios de pago. En supermercados, se afianza el aumento de la financiación para las compras. Un 37% de las compras se hicieron con tarjetas de crédito, que superan como medio de pago al efectivo y a las tarjetas de débito. Es esperable que las compras con tarjeta de crédito crezcan aún más en los registros a partir de octubre, cuando se implementó el programa Ahora 30, que permite financiar la compra de electrodomésticos, principalmente, con hasta 30 cuotas fijas.

Un nuevo vínculo con los consumidores

Más allá de la influencia de la economía, analistas advierten que el vínculo de las empresas de retail con los consumidores está cambiando. En ese sentido, se habla de clientes cada vez más atentos, fiscalizadores y empoderados. Probablemente en parte a eso apuesta el Gobierno con el programa Precios Justos, que viene con la novedad de una aplicación a través de la cual los consumidores pueden informar en tiempo real los precios que encuentran en las góndolas.

Este nuevo perfil de consumidor puede hacer pasar malos tragos a las grandes cadenas. A mediados de este año, se produjo una campaña motorizada por clientes de La Plata del mayorista Vital que, en redes sociales y medios locales, denunciaron faltantes de productos de Precios Cuidados, así como otras maniobras usuales del sector: precios en góndola que no coinciden con los de caja o carteles con precios que no corresponden al producto que dice anunciar. Por un lado, los clientes están más atentos, y, por otro, hacen públicos sus hallazgos, que antes quedaban reducidos al ámbito de lo privado.

Justamente Vital, que opera casi una veintena de locales en Argentina y encabeza el rubro mayoristas hace treinta años, debió atravesar ciertos conflictos en los delicados primeros meses de la pandemia. En primer lugar, sufrió la clausura de su local en Pilar, cuando autoridades del Municipio y de la Secretaría de Comercio detectaron sobreprecios en productos para los que, en contexto pandémico, el Gobierno había dictado precios máximos. Otro conflicto se le abrió en mayo de 2020, cuando empleados denunciaron que, frente al caso positivo de COVID de un trabajador, la empresa no se hizo cargo de las medidas de prevención y fueron ellos mismos quienes tuvieron que evacuar el local.

Otro frente abierto que tiene la cadena es el laboral: ya hace tiempo que arrastra un conflicto con trabajadores, en especial con el personal jerárquico. Los trabajadores vienen denunciando supuestas "actitudes antisindicales", persecución y despidos con causas inventadas. El conflicto tuvo uno de sus momentos más intensos cuando, en marzo de 2021, ante una protesta de trabajadores en la puerta de la sucursal Abasto, la empresa decidió cerrar con candado las puertas, dejando en el interior a clientes que estaban realizando compras.

De todos modos, Vital también implementa acciones para reforzar su vínculo con la comunidad. Entre ellas, suele colaborar con la Red Argentina de Bancos de Alimentos. Sólo en el año pasado, donó más de 200 toneladas de alimentos, que se traducen en más de 650.000 platos de comidas en comedores y merenderos. Además, participa en proyectos de optimización del reciclado, como por ejemplo Resistencia Recicla, llevado a cabo en la capital chaqueña.

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