Salud

La oruga que está en el jardín de tu casa y puede matar a tu perro: cómo identificarla

No es necesario tocarlas para sufrir sus efectos nocivos

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Cada año, los dueños de mascotas enfrentan una amenaza para su salud: se trata de la oruga del pino o procesionaria (Thaumetopoea pityocampa), un insecto que se mueve en largas filas y que suele hacer su aparición entre marzo y junio, aunque a veces puede aparecer antes de estas fechas.

Estas procesionarias no solo representan un peligro para las personas, sino especialmente para nuestras mascotas, cuya curiosidad las lleva a acercarse a estos insectos con consecuencias potencialmente fatales. Además, ni siquiera es necesario tocarlas para sufrir sus efectos nocivos.

¿Por qué son tan peligrosas?

Estas orugas representan un peligro debido a la presencia de unos 500.000 pelos urticantes que cubren su cuerpo y que actúan como mecanismo defensivo. 

Cuando se sienten amenazadas, las orugas lanzan estos pelos al aire como dardos, sin necesidad de un contacto directo. Estos pelos, llamados tricomas, contienen una toxina llamada thaumatopina que puede causar desde irritación hasta reacciones alérgicas graves, inclusive la muerte.

Los pelos, debido a su pequeño tamaño, pueden ser llevados por el viento a distancias considerables, alcanzando la piel, los ojos y la boca, lo que puede causar problemas más graves.

El peligro es especialmente significativo para las mascotas que, por curiosidad pueden interactuar con las orugas y correr el riesgo de ingerirlas, lo que puede ser letal.

¿Qué hacer si toco a una oruga procesionaria venenosa?

  • Lavado con agua fría: en caso de contacto con los pelos urticantes de la oruga procesionaria, es fundamental lavar la zona afectada con abundante agua fría. Este paso ayuda a remover los pelos y aliviar la irritación.
  • Evitar frotar o rascar: es importante evitar frotar o rascar la piel afectada, ya que esto puede empeorar la irritación y distribuir más pelos urticantes.
  • Uso de cremas con corticoides: si aparecen síntomas como enrojecimiento, irritación o picor, se puede aplicar una crema con corticoides. Sin embargo, siempre se debe hacer bajo la supervisión y recomendación de un médico.
  • Buscar atención médica: si los síntomas persisten o empeoran después de unas horas, se recomienda buscar atención médica de inmediato en un centro médico u hospital.
  • Atención veterinaria para mascotas: en el caso de las mascotas, si muestran signos de haber estado en contacto con la oruga procesionaria, es esencial llevarlas al veterinario tan pronto como sea posible. El veterinario podrá proporcionar el tratamiento adecuado para evitar complicaciones graves.

¿Dónde se pueden encontrar?

En Argentina, las orugas procesionarias (Thaumetopoea pityocampa) son más comunes en las regiones boscosas de la Patagonia, especialmente en áreas de bosques de pinos

Estas orugas prefieren climas templados y su presencia puede observarse en provincias como Neuquén, Río Negro, Chubut y Santa Cruz, donde hay una abundancia de árboles hospedadores como el pino ponderosa (Pinus ponderosa) y el pino insigne (Pinus radiata).

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