

Stephen Hawking se convirtió en una de las voces más influyentes de la ciencia contemporánea. Su capacidad para pensar el origen del cosmos, unir teorías que parecían imposibles de conciliar y explicar fenómenos extremos lo llevó a ocupar un lugar central en la física mundial.
Mientras avanzaba en sus investigaciones, también logró algo poco habitual: transformar temas complejos en ideas accesibles para millones de personas.
Su figura trascendió laboratorios y universidades. Con el tiempo, su vida se volvió parte de la cultura popular, y su historia incluso llegó al cine. Pero antes de convertirse en un ícono global, Hawking ya había alterado de forma profunda la manera de estudiar el universo.
El aporte que cambió la ciencia: una nueva forma de ver los agujeros negros
El mayor salto de Hawking llegó en los años 70, cuando demostró que los agujeros negros no eran objetos pasivos, sino que emitían energía. Esa emisión, hoy conocida como radiación de Hawking, abrió una puerta clave: vincular la relatividad general de Einstein con la mecánica cuántica.
Hasta ese momento, ambas teorías seguían caminos paralelos. Con su descubrimiento, Hawking obligó a la comunidad científica a repensar cómo funciona el universo en sus extremos. Desde entonces, el estudio del cosmos cambió de escala y dejó de estar limitado a cálculos teóricos que parecían inconciliables.
Un divulgador que llevó la cosmología a las librerías
Más allá de su trabajo técnico, Hawking entendió la importancia de acercar la ciencia a quienes no se dedican a ella. Su libro “Una breve historia del tiempo” superó récords, se tradujo a decenas de idiomas y se convirtió en una referencia de la divulgación científica.
Allí explicó conceptos como el Big Bang, el espacio-tiempo o el destino del universo con un lenguaje directo.
Ese éxito fue el punto de partida de una serie de publicaciones que ampliaron su mirada y lo consolidaron como una figura global. A partir de entonces, la cosmología salió del ámbito académico y se instaló en la conversación pública.
Su visión sobre el futuro de la humanidad
Hawking dejó reflexiones que siguen vigentes. Entre sus ideas más conocidas, señaló que la supervivencia humana depende de explorar otros mundos. Para él, la expansión en el espacio no era solo una posibilidad, sino un paso clave para evitar riesgos a largo plazo. Su insistencia en superar límites marcó buena parte de su legado.

Una vida marcada por la ELA y por la voluntad de seguir
Nacido en Oxford en 1942, estudió Física en la Universidad de Oxford y luego realizó su doctorado en Cambridge, donde desarrolló casi toda su carrera. A los 21 años recibió el diagnóstico de esclerosis lateral amiotrófica (ELA), una enfermedad que afecta a las neuronas motoras y que reduce de forma progresiva la movilidad.
Los médicos le dieron una expectativa de vida muy corta, pero Hawking desafió todo pronóstico. Siguió su trabajo científico durante más de cinco décadas y mantuvo intacta su lucidez. Su caso se volvió uno de los más singulares dentro de la ELA por su duración y por el uso innovador de tecnologías de asistencia que le permitieron seguir trabajando.
¿Cómo se comunicaba Stephen Hawking?
La comunicación se volvió uno de los mayores desafíos de su vida cotidiana. Primero usó un programa que le permitía elegir palabras en una pantalla con un pequeño movimiento de la mano. Cuando perdió esa movilidad, adoptó un sistema que detectaba el movimiento de un músculo de su mejilla mediante un sensor infrarrojo en sus gafas.
Ese gesto activaba un software de predicción de texto, que luego se convertía en voz sintetizada. Aunque existían opciones más modernas, Hawking mantuvo su característica voz con acento estadounidense porque ya era parte de su identidad pública.
Los libros clave para entender su pensamiento
- Una breve historia del tiempo (1988): su obra más famosa, que llevó la cosmología al público masivo.
- El universo en una cáscara de nuez (2001): una guía visual y clara sobre teorías avanzadas como la supergravedad y las dimensiones extras.
- El gran diseño (2010): uno de sus textos más discutidos, por su análisis sobre el origen del universo desde la física teórica.
- Una nueva historia del tiempo (2005): una revisión actualizada de sus ideas anteriores.
- Agujeros negros y pequeños universos (1993): un conjunto de ensayos donde combina ciencia, experiencias personales y reflexiones filosóficas.
Un legado que sigue vivo
Stephen Hawking murió en 2018, pero su influencia continúa. Sus ideas cambiaron la forma de estudiar el universo, sus libros acercaron la cosmología a nuevos lectores y su vida mostró el impacto que puede tener el conocimiento cuando se mantiene la curiosidad.
Su legado científico y humano sigue siendo un faro para quienes buscan comprender el cosmos… y para quienes quieren empujar sus propios límites.

