

El tradicional barrio de Once sumó un nuevo jugador que promete sacudir el mercado de indumentaria: Puro Hilo, un outlet que debutó con persianas bajas rodeadas de cuadras de fila y precios que desafían cualquier góndola, con prendas básicas que arrancan prácticamente al valor de un alfajor de quiosco.
El emprendimiento, liderado por el empresario Christian Gorisnic, se metió de lleno en la tendencia de la “caza de ofertas” de la clase media argentina. En un contexto de contracción de las ventas minoristas y reorganización de los gastos cotidianos, la propuesta se apoya en las ganancias que surgen a partir de un volumen de venta masivo.
La lista de precios que se volvió viral
La brecha de valores respecto a los shoppings y locales de avenida tradicionales es el principal imán del local. La viralización en redes sociales (con videos en TikTok e Instagram) funcionó como el combustible perfecto para generar un fenómeno de concentración de público incluso antes de la apertura formal.
El catálogo de precios iniciales que maneja el comercio marca la pauta del negocio:
- Remeras para chicos: desde $ 2.200
- Remeras para adultos: desde $ 2.299
- Buzos (niños y adultos): desde $ 5.000
- Camisas manga corta: $ 7.000
- Camisas manga larga: $ 8.500
- Chalecos inflables: $ 10.000
- Jeans: desde $ 10.999
- Pantalones cargo: desde $ 15.999
- Camperas de dama: entre $ 12.000 y $ 15.000
- Camperas de hombre: entre $ 20.000 y $ 24.000
Para las familias que buscan reducir gastos mediante compras planificadas de varias prendas en un mismo lugar, el atractivo fuerte está en el armado de conjuntos completos. Según estimaciones del propio comercio, un outfit femenino base se puede consolidar por alrededor de $ 33.300, mientras que el vestuario masculino ronda los $ 57.000.
El modelo detrás de la ropa barata
La estrategia de Puro Hilo combina stock de fabricación nacional con lotes de mercadería importada de distintos estilos y categorías. Christian Gorisnic explicó que el norte está puesto en ofrecer alternativas accesibles en un escenario económico donde la indumentaria pasó a un segundo plano y los consumidores priorizan el precio al momento de comprar ropa.
Un dato clave para los compradores que decidan acercarse: el outlet trabaja actualmente solo con efectivo y transferencias bancarias.


