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La Patagonia volvió a captar la atención de la comunidad científica internacional gracias a un descubrimiento que promete ampliar el conocimiento sobre algunos de los dinosaurios más fascinantes que habitaron la Tierra. Un grupo de especialistas de Argentina y Japón logró identificar una especie desconocida hasta ahora a partir de fósiles hallados en el sur del país.

La investigación se desarrolló en cercanías de El Calafate, donde distintas campañas paleontológicas permitieron recuperar evidencias que confirmaron la existencia de un nuevo integrante de la familia de los dinosaurios raptores. El hallazgo fue considerado especialmente relevante porque ayuda a comprender cómo se distribuyeron estos animales en los últimos millones de años de la era de los dinosaurios.

El nuevo depredador que apareció en Santa Cruz

La especie recibió el nombre de Kank australis y fue identificada tras el análisis de restos encontrados en una estancia santacruceña. Los primeros indicios surgieron a partir de una garra recuperada años atrás, pero nuevos descubrimientos permitieron reunir las pruebas necesarias para determinar que se trataba de un animal nunca antes descrito por la ciencia.

Los restos encontrados demuestran que estos animales estaban ampliamente distribuidos (Fuente: Gobernación de Santa Cruz).
Los restos encontrados demuestran que estos animales estaban ampliamente distribuidos (Fuente: Gobernación de Santa Cruz).Gobernación de Santa Cruz

Para estudiar los fósiles, los investigadores recurrieron a técnicas avanzadas como tomografías computadas y análisis microscópicos. Gracias a esos procedimientos detectaron características anatómicas particulares que lo diferencian de otros raptores conocidos.

Según explicó el paleontólogo Matías Motta, autor principal del estudio, “La descripción de Kank australis es importante porque sumamos una nueva especie de la familia de los unenlágidos, una familia poco representada en el registro fósil ya que sus huesos son muy gráciles y difíciles de preservar”.

Por qué este descubrimiento es clave para la ciencia

Los especialistas estiman que este dinosaurio tenía un tamaño comparable al de un gran ñandú, caminaba sobre dos patas y contaba con la característica garra curva que identifica a los depredadores de este grupo. Además, presentaba rasgos distintos a los famosos raptores del hemisferio norte, tanto en su dentadura como en la estructura de las vértebras del cuello.

El hallazgo también refuerza la importancia de Santa Cruz como uno de los principales reservorios de fósiles del continente. De acuerdo con Motta, los restos encontrados demuestran que estos animales estaban ampliamente distribuidos poco antes de la extinción masiva ocurrida hace 66 millones de años.

Una vez concluidos los estudios, los fósiles pasarán a formar parte del patrimonio del museo provincial de Río Gallegos, donde contribuirán a fortalecer la difusión del legado paleontológico argentino.