

La obra del Obelisco, planeado para convertirse en el centro de este núcleo de avenidas, comenzó el 20 de marzo de 1936 y fue inaugurada el 23 de mayo de ese año. Fue diseñado por el arquitecto Alberto Prebisch (uno de los principales arquitectos del modernismo argentino y autor también del vecino Teatro Gran Rex, en Corrientes y Suipacha), a pedido del intendente Mariano de Vedia y Mitre (nombrado en la presidencia de Agustín Pedro Justo).
La construcción del obelisco estuvo a cargo de la empresa alemana G.E.O.P.E.- Siemens Bauunion - Grün & Bilfinger, la cual finalizó su obra en el tiempo récord de 31 días, para la que empleó a 157 obreros. Maximizando el aprovechamiento del tiempo se utilizó cemento Incor de endurecimiento rápido y se fue construyendo por secciones de 2 metros para facilitar el volcado del hormigón.
Su altura es de 67,5 m, y de estos 63 m son hasta la iniciación del ápice, que es de 3,5 m por 3,5 m. La punta es roma; mide 40 cm y culmina en un pararrayos que no logra verse por la altura, cuyos cables corren por el interior del Obelisco. La base tiene 6,80 m de lado.
En esa época lo llamaron “armatoste sin sentido”. el Obelisco fue tan mal recibido que, tres años más tarde, casi lo demuelen . Pero sobrevivió y fue adoptado por los porteños como su símbolo. Y hoy cumple 75 años y se convirtió en el logotipo no oficial de la Ciudad.