LO ANUNCIÓ EL VATICANO

El milagro argentino que le atribuyen a Juan Pablo I, el Papa que beatificará Francisco

Se trata de Candela Giarda quien se encontraba internada en la Fundación Favaloro con diagnóstico terminal. "Los médicos y enfermeras no podían acreditar lo que estaba sucediendo", repasó Roxana, madre de la joven quien presenció la sanación

El Papa Francisco autorizó este miércoles la beatificación del ex líder de la Iglesia Católica Juan Pablo I, luego de reconocer un milagro atribuido a su figura en el caso de una joven argentina que se encontraba internada en 2011 en estado terminal.

Se trata de Candela Giarda, quien hace 10 años, había sido diagnosticada con una encefalopatía grave. Sin embargo, y sin explicación médica alguna, logró revertir el escenario tras el rezo de su madre a Albino Luciani, el sumo pontífice de 33 días. 

"Candela hizo una vida normal hasta los 10 años, que fue cuando se enfermó. Empezó con dolor de cabeza. Yo pensaba que era porque necesitaba anteojos. La llevé al consultorio del pediatra y del oftalmólogo, pero nadie sabía decir qué tenía, porque el único síntoma era el dolor de cabeza. A la semana, Cande comenzó a desmejorar, hasta tener vómitos y fiebre. Cuando la llevé a la guardia, me dijeron que estaba incubando un virus. Cada vez iba empeorando más, hasta que en la madrugada del 27 de marzo de 2011 la llevé al hospital pediátrico de Paraná y quedó internada en terapia. En pocas horas pasó a estar en coma, con respirador. Tenía convulsiones y probaban con distintos anticonvulsivos, pero nada funcionaba", repasó Roxana Sosa, madre de la joven que hoy impulsó la beatificación de Luciani.

Quién fue Juan Pablo I: el Papa que reinó solo 33 días

Francisco anunció que el Papa Juan Pablo I será beatificado

La afección de Candela derivó en su traslado de Paraná a la Fundación Favaloro de la Ciudad de Buenos, a pesar de aún no contar con un diagnóstico preciso. "Desde que llegamos a Favaloro, Cande empeoró en vez de mejorar. No tenía expectativas de vida. Hasta me llegaron a decir que volviera a Paraná para que muriera en mi casa", agregó. 

Con el cuadro agravado, la intervención del padre José Dabusti de la parroquia Nuestra Señora de la Rábida, ubicada a metros del sanatorio porteño resultó clave para atestiguar la milagrosa recuperación. 

"Aquella noche entré y le pedí que fuera a verla. Cuando se acercó a la cama de Cande, rezó y me indicó que pusiese las manos arriba de ella y se la encomendó al Papa Juan Pablo I", detalló Sosa al rememorar la noche del 22 de julio de 2011, después de que la doctora Gladys la abrazara y le confesara: "No podemos hacer nada más por ella. Cande se muere esta noche".

Unas horas después de invocar a Juan Pablo I, la niña empezó a evolucionar de manera favorable. Los médicos y enfermeras no podían acreditar lo que estaba sucediendo. 

 "Los milagros existen, y yo lo vi con Cande", concluyó. 

Tags relacionados

Compartí tus comentarios