El gesto de la viuda de un héroe del Crucero General Belgrano que homenajeó a los británicos

Sin odio ni rencor, Olga Leticia Suárez le obsequió al pueblo inglés un cuadro de Isabel II. Historia de superación de quien eligió brindarse a los demás para calmar su dolor.

Innumerable cantidad de homenajes recibió la familia real británica en ocasión del fallecimiento de la reina Isabel II. Sin embargo, ninguno sorprendió tanto como el cuadro obsequiado por Olga Leticia Suárez, argentina y viuda de uno de los héroes del Crucero General Belgrano.

La obra,  que retrata a quien rigiera por más de siete décadas el Reino Unido, fue entregada en mano por Olga a Elizabeth Green, Vice Embajadora de Gran Bretaña en Argentina. 

"Fui muy bien recibida y me agradeció la pintura. La hice por respeto a Su Majestad la reina y para el pueblo británico que debía transitar el dolor que yo sufrí cuando se murió mi esposo. Tuve el honor de expresar mis sentimientos en el libro de visitas. Puse que me hubiese gustado conocer a la reina; también que yo era la esposa de un héroe del Crucero General Belgrano. No tengo odio ni rencor. No soy quien para juzgar a nadie. Solo Dios va a juzgarla, y perdonarla. Yo perdoné y olvidé, pero tengo memoria de lo que paso", dijo Suárez a El Cronista.

Olga nació en 1962 y quedó viuda a los 20 años. Se casó muy joven, solo tres años pudo convivir con su marido y de esa unión nacieron dos hijos, Stella Maris y Fernando, éste último jamás llegó a conocer a su padre que falleció cuando ella estaba embarazada de cuatro meses.

"El 2 de abril de 1982 salí a la calle y estaban todos con banderas argentinas festejando la recuperación de las islas Malvinas. Doce días más tarde, mi esposo se despidió con un beso, prometió que volvería, y lo único que pidió fue que cuidase a los chicos. El 28 de abril recibí su última carta desde Ushuaia donde afirmaba que regresaría y que no les diera importancia a las noticias", recordó Olga.

Un mes más tarde, se enteró por la radio de Chile del hundimiento del Crucero General Belgrano. En estado de desesperación, fue al Comando en Jefe de la Armada donde supo que había sobrevivientes, que iban a volver y que ante cualquier novedad sería avisada. Estuvo 10 días esperando, hasta el último ataúd que llegó. Fueron ocho féretros y él nunca regresó. Recién allí le confirmaron que su marido era un héroe y no iba a retornar.

"Se había ido el amor de mi vida, fue mi primer novio, mi primer hombre. Parte de mi existencia se fue con él. Tenía dos opciones, partir con mi esposo o criar a mis hijos. Decidí la segunda. Sola, sin ningún hombre a mi lado, tomaba las decisiones siendo muy jovencita", rememoró Olga Leticia Suárez.

Comenzó a estudiar, se recibió de Licenciada en Enfermería y trabajó durante 30 años en el Hospital Naval de Buenos Aires. Recién en 1990 comenzó a cobrar una pensión de su esposo, hasta entonces su vida fue el trabajo y es así como sin pedirle nada a nadie ni recibir ayuda logró criar y sacar adelante a sus hijos.

"Cuando hundieron el Crucero no paré de insultar a los ingleses. Pasado el tiempo se aprende a perdonar, pero no me olvido lo que hicieron con mi esposo y los 649 argentinos que no volvieron de las islas. Sé que la guerra fue un error, con una botella de whisky decidieron qué chicos iban a morir. Hace cuatro décadas que recuerdo a mi esposo los 365 días de cada año. Mi vida no fue fácil, pero la peleé y seguí adelante", aseguró.

Hoy Olga tiene un comedor comunitario en el Chaco, y un merendero en su casa que se llama "Crucero General Belgrano" en honor a su marido. No le pide ayuda al gobierno para no tener que devolverle favores.

Brindarse a los demás fue el camino elegido para calmar su dolor. Así lo entendió el ex embajador británico Mark Kent cuando la visitó en su casa.

"Le dije al diplomático que mi hogar era muy humilde, y su respuesta fue que él no venía por mi casa sino para conocerme. ¿Cómo no voy a expresar lo que siento por los británicos si el embajador se acercó a hacerle un reconocimiento a mi esposo? En la puerta de casa tengo una placa por mi marido, y él vino a honrarlo, así como yo también honro la memoria de los ingleses", señaló.

En 2010 viajó a Malvinas. "Pude pisar ese suelo patrio, y sentí algo muy especial porque allí está la sangre de nuestros héroes. Además, en casa organizo encuentros de Veteranos de Guerra", manifestó.

Hace unos años Olga conoció al orfebre Juan Carlos Pallarols y a Julián Bernatene que llevan a cabo el proyecto "Dos Rosas Por La Paz", un emprendimiento que pretende ser un camino de encuentro.

Con material bélico proveniente de la guerra de Malvinas se realizan dos rosas de metal, cuyo objetivo final es llevarlas en ofrenda a los caídos en combate que descansan en los cementerios de las islas del Atlántico Sur. El familiar de un caído argentino lleva una de las rosas a los caídos británicos y a su vez, el familiar de un caído británico lleva la otra ofrenda a los caídos argentinos.

"Tengo una mochila que pesa y mucho. El dolor no se puede compartir, cada uno es protagonista de su propia historia", destacó Olga Leticia Suárez.

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