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Los argentinos que viajen a Europa deberán tener en cuenta un cambio en los controles fronterizos que puede modificar de manera importante el tiempo necesario para atravesar los aeropuertos.
El nuevo Sistema de Entrada/Salida (EES) incorpora controles biométricos para los viajeros de países que no pertenecen a la Unión Europea y ya está generando largas filas y demoras de hasta dos horas en algunos de los principales aeropuertos del continente.
El sistema exige que los pasajeros extracomunitarios realicen un escaneo del pasaporte y un reconocimiento facial, además de registrar sus huellas dactilares en el primer ingreso.
El nuevo control que deberán pasar los argentinos al ingresar a Europa
El Sistema Europeo de Entradas y Salidas (EES) reemplaza progresivamente el tradicional sellado de pasaportes por un registro digital de los movimientos de todos los viajeros extracomunitarios.
Para quienes ingresan al espacio Schengen desde un país que no forma parte de la Unión Europea, el procedimiento incluye la verificación del documento, una fotografía facial y el registro de huellas dactilares.
El objetivo es crear un registro digital de las entradas y salidas y reforzar los controles en las fronteras exteriores. Para los argentinos, esto significa que el paso por migraciones puede requerir más tiempo que con el sistema anterior, especialmente durante los períodos de mayor circulación de pasajeros.

Aeropuertos de Europa registran colas de hasta dos horas
La implementación del EES ya está teniendo consecuencias visibles en algunos de los aeropuertos más importantes del continente. Datos recopilados por Financial Times y Qsensor muestran que en Fráncfort el tiempo medio de espera llegó a los 120 minutos en julio, frente a los 60 minutos registrados durante el mismo mes del año anterior.
La situación también se registró en Múnich, donde las esperas alcanzaron los 60 minutos frente a los 31 minutos de un año atrás. En Ámsterdam, por su parte, los tiempos máximos pasaron de 80 a 120 minutos.
Uno de los principales problemas es la falta de previsibilidad: las demoras pueden ser mucho menores fuera de los horarios de mayor demanda, pero en determinadas franjas las filas se extienden durante horas y algunos pasajeros incluso llegaron a perder sus vuelos.
Qué deben tener en cuenta los argentinos antes de viajar
Ante este escenario, quienes viajen desde Argentina a Europa deberán prever más tiempo para realizar los controles migratorios, especialmente si llegan a aeropuertos con un elevado volumen de pasajeros extracomunitarios. Las autoridades también reconocieron que algunos puntos fronterizos tuvieron problemas con los equipos utilizados para realizar los registros biométricos.
En determinados aeropuertos se llegó a suspender temporalmente la toma de huellas durante las horas de mayor congestión para reducir las filas. Sin embargo, varios países europeos pidieron extender esta medida más allá del verano debido a las dificultades que todavía genera la implementación.
La Comisión Europea sostiene que el sistema no está provocando problemas en todos los pasos fronterizos y que el registro tarda, en promedio, unos 70 segundos.
Aun así, para los argentinos que tengan vuelos con conexiones o tiempos ajustados, las demoras en migraciones pueden convertirse en un factor clave a la hora de planificar el viaje.



