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Arqueólogos descubrieron una cámara funeraria oculta bajo el desierto de Luxor, en Egipto, con 22 ataúdes de madera pintada en perfecto estado de conservación. El hallazgo, anunciado por el Ministerio de Turismo y Antigüedades de Egipto, sacudió a la comunidad científica internacional por la integridad extraordinaria de los restos.

La cámara estaba tallada en la roca y ubicada en la necrópolis de Asasif, en la zona de Qurna, sobre la orilla occidental del Nilo, frente a la antigua ciudad de Tebas. Los ataúdes estaban apilados en 10 filas horizontales, con las tapas separadas de las cajas para aprovechar al máximo el espacio disponible.

Los “cantores de Amón” y un misterio de tres milenios

Dentro de los sarcófagos, los investigadores confirmaron la presencia de restos momificados, algo poco habitual dado que la mayoría de los enterramientos de la zona fueron saqueados en el pasado. Las inscripciones en los ataúdes indican que pertenecían a “cantores del dios Amón”, una clase religiosa de alto rango vinculada al gran templo de Karnak.

Dentro de los sarcófagos, los investigadores confirmaron la presencia de restos momificados.Ministerio de Turismo y Antigüedades de Egipto

Los enterramientos corresponden al Tercer Período Intermedio de Egipto, entre los años 1070 y 665 antes de Cristo, asociado a las dinastías XXI y XXV. La excavación estuvo a cargo del Consejo Supremo de Antigüedades y la Fundación Zahi Hawass para la Arqueología y el Patrimonio.

Los papiros sellados que el mundo espera

Junto a los ataúdes se encontraron ocho grandes contenedores sellados, algunos con su sello de arcilla original todavía intacto. En uno de ellos, los arqueólogos confirmaron la presencia de rollos de papiro que podrían contener textos rituales inéditos. El resto aún está en proceso de restauración y análisis.

También apareció un conjunto de vasijas de cerámica que habrían contenido sustancias utilizadas durante el proceso de momificación. Según los especialistas, la presencia de sellos intactos indica que los objetos fueron depositados con la intención de permanecer protegidos de forma permanente.

El ministro Sherif Fathy calificó el descubrimiento como una “adición importante al registro arqueológico de Egipto”. Por su parte, los investigadores señalaron que los papiros, una vez restaurados y traducidos, podrían aportar datos inéditos sobre las prácticas funerarias y la organización religiosa del templo de Amón en ese período.

Los colores de los ataúdes conservaron su vivacidad después de tres mil años, lo que también abre una línea de investigación sobre las técnicas de pintura funeraria del período. El hallazgo refuerza el valor arqueológico de la necrópolis de Luxor como uno de los sitios más ricos del mundo antiguo.