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Sarlo: "La corrupción es un entramado que está más profundo que en la clase política"

La reconocida intelectual afirma que la Argentina actual, "injusta y partida socialmente" se inició con Menem y que otros presidentes recibieron el país mucho peor de lo que lo recibió Macri. Su mirada sobre el Gobierno y el peronismo que viene.

Sarlo:

Con su mirada aguda y estilo punzante, la ensayista y escritora se mueve como pez en el agua a la hora de poner en práctica el oficio que mejor domina y por el que es reconocida y admirada por sus pares: el de pensar la Argentina actual. Y qué mejor ocasión para poner al país en perspectiva que la pronta celebración por los 200 años de la Independencia, época propicia para la reflexión y el balance, aunque duela.

¿Cómo encuentra a la Argentina el Bicentenario de la independencia?
- Es el Bicentenario de la Independencia, pero también el centenario de la primera elección presidencial por voto universal, masculino, secreto y obligatorio, que tiene que ser subrayado. Y si tengo que pensarlo en esos términos de 100 años, diría que tenemos el período más largo democrático de transiciones de un presidente a otro, y de un gobierno a otro, que hemos tenido por lo menos a partir del golpe del 30. (...) Pareciera ser que en el siglo XXI y el segundo centenario, la Argentina llega con un cierto grado de estabilidad política que contrasta también con la inestabilidad del siglo XIX (...)

¿Qué le falta a la República en términos de prosperidad y de igualdad económica?
- Le falta mucho si uno puede responder a la pregunta previa de qué ha perdido. En mi perspectiva, con diferentes subidas y bajadas del empleo y la pobreza, desde 1945 hasta un momento que uno puede situar en la década del 70, ninguna pérdida fue irreversible, los que caían desocupados en un período luego eran reocupados en el siguiente y sus hijos podían eventualmente pensar que iban a ser ocupados, recibir una educación, etc. Tengo la sensación que los que empezaron a caer en la década del 90 no van a subir nunca más, cayeron definitivamente. Y nos ha sucedido eso por acción humana y política, no es que vino un tsunami o lo provocó la naturaleza. Los que comenzaron a caer en los 90 no pudieron volver adonde estaban sus padres antes.

Coincide la celebración con otro cuadro de crisis (inflación, pérdida de empleo), que son cíclicas en la Argentina. ¿Cuál es el origen de este círculo vicioso que el país repite sin poder romper?
- Yo no soy economista, lo que sí sé es que en los 40 años que llevamos desde el golpe militar, la actual no es la crisis más grave si uno lee los libros de los economistas. Alfonsín recibió en 1983 un país con una inflación galopante y con un peso de la deuda externa descomunal que lo condenó para siempre a su gobierno. Tuvo que adelantar su salida porque su gobierno entró en crisis por la inflación. Y a la inflación, Menem y Cavallo la enfrentaron con medidas que provocaron otra crisis 10 años después, durísima, que fue la que heredó De la Rúa y luego le transfirió a Duhalde. No diría que estamos en el mismo tipo de crisis, hubo presidentes que recibieron el país mucho peor de lo que lo recibió Macri en este momento. (...)

¿Se magnifica la herencia K?
- Yo no hablo de herencia, creo que hubo una Presidenta que recibió el país en muy buenas condiciones, que fue Cristina Kirchner en su primer gobierno. Ella, en todo este período, fue la que recibió el país sin crisis. Luego, ellos mismos fueron provocando deterioros muy fuertes. Lo que estoy diciendo es que comparemos los análisis de cada una de las Presidencias antes de decir la herencia recibida o no recibida. Porque este 30% de pobres que tenemos no comenzó el día que Cristina inauguró su segunda presidencia, empezó en los 90. La idea de que los empresarios argentinos de repente producen y de repente van a China y compran porquerías que venden acá y se convierten en importadores no comenzó hace cinco años ni siete. Ya es una modalidad de funcionamiento del sistema económico argentino.

Hoy nos gobierna una fuerza nueva, alejada del modo tradicional de la política. ¿Cambiemos llega porque la política tradicional no ha acertado hasta ahora en dar una perspectiva seria de país a los argentinos?
- Llega por varios factores. En primer lugar, porque el radicalismo decide en la Convención de Gualeguaychú brindarle a Macri una base territorial para que pueda tener un dispositivo electoral nacional completo a cambio de gobernar alguna provincia, como puede ser Morales en Jujuy, en alianza con Massa, y algunas otras. Y porque se destruye una alternativa que estaba en pie, que fue el Frente (UNEN) entre el radicalismo, el socialismo, el partido de Carrió, Stolbizer, etc. Yo no sé si esto va a ser la desaparición del radicalismo. Y el justicialismo, cuando uno ve como Gioja llega a presidente del partido, es porque ese partido conserva una estructura territorial. Un exgobernador que tuvo poder, que negoció con Cristina, etc. y que impone un camino de reorganización. Y siguen conviviendo en el peronismo sectores de derecha, un tipo como Urtubey, que podría estar en Cambiemos, con sectores con aspiraciones más populistas-distribucionistas. O sea que el justicialismo tiene un perfil que es el que ha tenido en los últimos años.

Al peronismo se lo ve con dificultades para rearmarse como alternativa de poder después de la derrota electoral. Tampoco sabe muy bien qué hacer con el kirchnerismo...
- Me hubiera gustado perder un ballottage por un punto. La moneda caía de canto, no vamos a empezar a convertir esto en la batalla de Ayacucho, no lo es. Cristina hizo lo mismo que Menem, es decir, quiso que su candidato perdiera, así como Menem quiso que Duhalde perdiera. Sólo con que no lo hubiera puesto a Aníbal Fernández quizá el panorama político sería diferente.

¿La Argentina puede seguir conviviendo con los niveles de corrupción con los que ha convivido estos años?
- Supongo que algo va a pasar en este momento y uno tiene que mirar a los países que nos rodean. Era conocido que la política brasileña, desde antes de Lula, era corrupta. Me resulta algo hipócrita que algunos dirigentes políticos que consienten esa política atribuyan la corrupción sólo al gobierno de Lula, aunque puede haberse excedido, no lo sé. Hay países que han custodiado su política y ejercido presión sobre sus políticos para que eso no sucediera y por tanto, un acto de corrupción en Uruguay o en Chile es escandaloso. (...) En el caso argentino, en el brasileño y posiblemente en el de México, la corrupción ha tenido un carácter prolongado.

Y esta Justicia, con jueces federales tan cuestionados, ¿está en condiciones de llevar adelante un suerte de mani pulite?
- Ignoro si están en condiciones, creo que ellos saben que su destino como jueces depende de lo que hagan y tiendo a creer que el Gobierno no va a presionarlos para que detengan los juicios. Y quiero creer que Gils Carbó hoy no tiene ningún poder como para hacer eso mismo. Entiendo que esos jueces van a pensar en su supervivencia. Actuaron cuando les parecía que podían actuar, dejaron de actuar cuando les parecía que no tenían que actuar...

¿La demanda social contra la corrupción es más fuerte ahora que el bolsillo aprieta?
- Si uno toma en cuenta las preocupaciones que se ven en las encuestas, la primera es el empleo y la segunda es la inflación. La corrupción ha subido, mientras iba bien la economía kirchnerista estaba en el piso. Pero la corrupción no es un acto que tiene un solo actor. En una sociedad que tiene este nivel de corrupción, acá hay sectores de la burguesía, del sindicalismo que están acostumbrados a convivir con ella, pueden protestar o decir que les encarece los negocios, pero están acostumbrados. Tenemos una burguesía que ha vivido con todos los gobiernos corruptos, no andaba vestida de blanco y ahora despierta. Convivió con Menem, con la dictadura que se apropió de fortunas... La corrupción es un entramado, está bien que todo el mundo se tire de los pelos hoy con la cuestión, pero es algo que está más profundo que en la clase política.

¿Cuál sería el costo de un mani pulite?
- Hay que ver hasta dónde se llega, porque no es lo mismo dar una coima que recibirla y pedirla desde el Estado... Desde el punto de vista moral, hay algo muy flojo y decadente en esta sociedad. Creo que la comparación con Italia no sirve porque el mani pulite desbarató a la democracia cristiana, que era un partido corrupto y aliado en el sur con la mafia, pero junto con eso se cruzó con la desarticulación del partido comunista. (...) Si Cristina, Báez y compañía explotan, no sé si explota el justicialismo. Mientras que explotó el mani pulite en Italia, explotó la democracia cristiana, que era el partido histórico. (...)

¿A Macri le falta sensibilidad social como dicen sus críticos?
- Si uno se atiene al orden en que fueron emitidas las medidas de gobierno, empezaron por aquellos que más tienen (...) Parece ser lo que uno caracterizaría como un gobierno de derecha. Ahora, hay muchos tipos de gobiernos de derecha. Gobierno de derecha como el de España, como fue el de Aznar, y sobre todo el de Rajoy, que destruyen tramas sociales, conquistas, reivindicaciones, y hay otros gobiernos como el de Merkel en Alemania, que tiene una coalición con los social-demócratas, o a veces con los liberales, y que aquello que el pueblo alemán considera adquisiciones... (no se tocan). Esperemos que Macri no sea Rajoy.

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Comentarios2
Azul Herrero
Azul Herrero 07/07/2016 10:32:04

Sinceramente espero que este Bicentenario nos traiga paz a los argentinos, ya sabemos que estamos por buen camino, hay nuevos aires, y entre los potables me gusta Urtubey, muy preparado. Gioja y Scioli out

Luciana Gutierrez
Luciana Gutierrez 07/07/2016 09:31:48

esperemos que venga un nuevo peronismo. Gioja debería dar un paso al costado para permitir que nuevos líderes como Urtubey le cambien la cara al partido