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Rogelio Frigerio, el líder del pensamiento desarrollista

La figura de Frigerio está unida inexorablemente al gobierno de Arturo Frondizi. Para el autor de esta nota, fue "sin dudas el alter ego del pretendiente al poder, la nutriente permanente de ideas novedosas". En la encuesta, fue elegido como el funcionario que más hizo por la economía.

Rogelio Frigerio, el líder del pensamiento desarrollista

La figura de Rogelio Frigerio, el líder del pensamiento desarrollista en la Argentina está unida inexorablemente al gobierno de Arturo Frondizi, derribado tras 32 planteos militares en 1962. El revival actual por el desarrollismo en muchos políticos o gente cercana al poder, en estos momentos, pueden explicarse por el desasosiego y la necesidad de aferrarse a una esperanza de cambio después de tantas frustraciones y escandalosos saqueos de las arcas públicas. Tras el derrumbe de Perón en 1955, Argentina no tenía ni brújula ni demasiados paradigmas a los cuales aferrarse. Sí las tenían otros.

Especialmente un empresario e intelectual con pasado de militancia en la izquierda estudiantil, Rogelio Frigerio, que venía trabajando junto a un equipo formidable de hombres de muy distintos orígenes políticos que elaboraban desde años antes un proyecto de país, un propósito, un comienzo de esperanza. Empleaban un método de comprensión de los fenómenos políticos y económicos. Frigerio los había reunido en torno a su revista "Que". Paralelamente tomo forma ‘La Usina’, integrada por muchos participantes de esa revista. Venían del catolicismo, de las variantes de la izquierda, del peronismo y del nacionalismo. Un núcleo humano portentoso.

Conciliación

Frigerio unió esfuerzos para acompañar a Frondizi, un político y un intelectual, años ante de su candidatura presidencial. Sin dudas fue el alter ego del pretendiente al poder, la nutriente permanente de ideas novedosas. El binomio se propuso dejar atrás las pugnas entre argentinos.

La conciliación resultaba indispensable, en medio de la violencia de la resistencia peronista. Era necesario modernizar y adecuar la economía a los desafíos de entonces en un clima de pacificación. Cuando asumió Frondizi, en el texto que leyó en el Parlamento en 1958, se veía el talento creativo de la ‘Usina’. Visto ahora es el más importante discurso presidencial del siglo XX. El más creativo, el más osado, sin duda el más profético, el que aportaba una energía inaudita a la sociedad.

En medio de la batalla ideológica mundial entre estructuralistas y monetaristas, Frigerio mantenía el propósito de dejar de ser un país meramente exportador de commodities para mutar en una nación industrializada y autoabastecida. Para el reequipamiento de las industrias era indispensable la importación de equipos para renovar plantas existentes porque la mayor parte de las maquinarias estaban llegando en 1956/1957 al límite de su vida útil. El diagnóstico demostraba una necesitad insatisfecha de energía barata y abundante. Se necesitaba una adecuada combinación entre el plan energético integral y la producción de equipos e instalaciones, que había que movilizar con urgencia.

La ‘Usina’ sugirió en su momento: "No podemos seguir con un régimen tributario que ha sido calcado de países ricos y muy capitalizados. Los impuestos deben promover la capitalización en vez de frenarla".
Rogelio fue acosado y maltratado por los militares y debió emigrar un tiempo pero siguió teniendo participación en la vida política varias décadas más.