Contáctenos

A través de este formulario podrá dejarnos sus comentarios, sugerencias o inquietudes.

Dirigido a:

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar

Reportar Comentario

Estas reportando este comentario a la redacción de El Cronista.

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar

Recomendar Nota

A través de este formulario podrá recomendar la noticia que esta leyendo.

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar

Brandoni: "Todos los pueblos pueden mejorar, pero es necesario que se convenzan"

Además de la actuación, la otra gran pasión de Luis Brandoni es la política. Y así como nunca dejó de protagonizar obras para teatro, cine y TV; tampoco dejó de trabajar para su partido (UCR) y para el país, al que le gusta imaginarlo en términos optimistas, a pesar de que la historia lo contradiga

por  PABLO HECKER

Editor de Espectáculo y Sport Business
0
Brandoni:

Luis Brandoni es uno de los actores más importantes de la historia argentina, y ha brillado tanto en teatro, cine, como en televisión. Entre sus actuaciones más reconocidas se encuentran las que protagonizó para obras como "Gris de ausencia" y "Parque Lezama"; en films como "La tregua"; "La Patagonia rebelde"; "Darse cuenta"; "Esperando la carroza"; o "Made in Argentina"; y en series como "Buscavidas"; "Mi cuñado"; "Durmiendo con mi jefe"; "Una familia especial"; y "El hombre de tu vida".

Pero además es una persona con gran pasión por la política, habiendo participado activamente para la Unión Cívica Radical, tanto en diferentes cargos, como desde el "llano".
En una charla con El Cronista con vistas al Bicentenario de la Independencia, analizó pasado, presente, y futuro de nuestro país.

–¿Cómo ve la Argentina en este momento?
–Este es un momento crucial, es una Argentina que esta frente a la posibilidad de una Argentina que se va, una Argentina que termina, y una Argentina que está tratando de encaminarse hacia otras formas de convivencia. Lo social tiene una enorme importancia en esto, porque el gobierno de los Kirchner pivoteo sobre un punto de inflexión importante en la división de la sociedad "entre nosotros y ellos". Es un viejo método del peronismo que caló hondo en la sociedad argentina, porque alguna inclinación debemos tener, donde de lo que se habla es del caudillo, de quien puede venir a arreglar el país.

Y tengo la sensación de que tal vez la sociedad argentina empieza a pensar que al país no lo arregla una sola persona, al país lo arreglamos todos, gente con mayor responsabilidad que otros, pero esa es la manera de sentir que uno pertenece al país, no a un caudillo.

Creo que podría ser una bisagra importante si se insiste en esto que está haciendo hincapié el Gobierno. Y lo que le falta todavía animarse al gobierno de Cambiemos es en decir que en la democracia existen derechos y también obligaciones por parte de la sociedad, y hacernos cargo de eso me parece que nos puede ayudar a caminar por un andarivel un poco mas virtuoso y empezar a darnos cuenta, como aspiraron los hombres hace 200 años, de conformar una nación independiente, porque de eso se trataba, pero una nación como decía Borges: "La Nación no es nadie, somos todos", y eso me parece que puede ser un buen camino para el futuro.

–¿Los argentinos están en condiciones de asumir ese compromiso, o estamos "condenados" a ser lo que somos?
–Es evidente que el país en términos sociales por ejemplo, como en términos de educación, ha retrocedido. Y si ha retrocedido esto quiere decir que en algún momento fue mejor que ahora, de modo que eso me indica a mi la posibilidad de volver a retomar esa senda. Este fue, según dicen algunos hombres sabios, uno de los primeros países en el mundo que terminó con el analfabetismo. O sea que si fuimos capaces de eso, tenemos la potencialidad de mejorar como país. No es una fatalidad que sigamos teniendo los problemas que hemos tenido. Y hay infinidad de ejemplos de que había un proyecto de país bastante ambicioso, esto es lo que dice la historia. Creo que se puede mejorar.

–Los argentinos parece que tenemos capacidad de sobresalir individualmente, pero como sociedad no conseguimos armar el país que todos queremos
–La democracia nos ofrece una cantidad de derechos pero nos pone frente a algunas responsabilidades, y es ahí donde el país falla. Conmemoramos recientemente los 50 años del derrocamiento de Illia que fue un episodio de lesa patria, porque el país estaba perfecto. Y ya había un hábito. Desde la década del 30, la sociedad argentina consintió que los militares podían hacerse cargo del país, y eso se fue repitiendo. Todos los pueblos pueden mejorar su performance, su manera de vivir, su calidad de vida, pero para eso es necesario que se convenzan de que pueden, que no es cuestión de llamar a alguien providencial que nos solucione los problemas. Esto es lo que tenemos que modificar.

–¿Cuál sería el camino en ese sentido o la mejor forma que usted imagina para conseguirlo?
–Primero hacerse cargo, responsable de lo que uno hace, que su trabajo lo haga cada vez mejor, sin apelar a que necesitamos controles, porque si acá un kiosco le vende bebidas alcohólicas a menores de edad, el primer comentario es "faltan controles", y no hay manera de tener un inspector en cada kiosco. Hay una responsabilidad social que nos dice que cuando el semáforo está en rojo tenés que frenar. No se puede poner un control en cada semáforo de todas las ciudades de la Argentina

Eso se aprende en la escuela primaria. Ahora están saliendo por televisión unos spots de dis
tintas personalidades hablando del 9 de julio, me parece que es una idea espléndida. Me gustaría que lo menciones porque es gente muy distinta hablando de que recuerdos tiene cada uno de la fecha patria, y eran episodios importantes para nosotros. Así nos criaron. Nosotros el 9
de julio íbamos a la escuela.

–¿Cree que estamos a tiempo de revertir esta situación?
–Creo que sí, pero por ejemplo, las escuelas son las primeras que tienen que formar esto. La escuela primaria, pública, obligatoria y laica hizo que los hijos de los inmigrantes fueran argentinos, una tarea ciclópea, y lo lograron. De modo que creo que tenemos las posibilidades pero también hay que hacerse cargo de las responsabilidades de cada uno. Digo el ejército es de todos, pero el tema es de los militares; las religiones son de todos pero es más de los curas; y la educación también es pública y es una cosa de todos, pero hay una responsabilidad mayor en los maestros.

Para ponerlo mas clarito: cuando yo iba la escuela primaria la maestra era un personaje de la comunidad, frente a los padres era una autoridad. Eso hay que recuperar, el tema es que se modificaron algunas cosas que no son fáciles de resolver. La educación es un tema que en el mejor de los casos va a llevar dos décadas. Pero es necesario recuperar el prestigio social de la maestra.
–Entonces, a pesar de que no tenemos mayores referencias de que las cosas puedan andar bien, es optimista

Yo soy un militante político y creo que en el fondo todo aquel que se interesa por la política es un optimista, si no tuviera esa esperanza abandonaría.
–Pero a lo mejor uno dice "somos lo que somos".

–Yo no. Nosotros somos como nos formaron, como podemos hacernos un camino en la vida. No es una fantasía, no es que seamos así. Al contrario, creo que tenemos que mejorar. Creo que va a llegar un momento de inflexión en el país en que la sociedad va a modificar algunos de sus hábitos.

El hecho de que la coalición "Cambiemos" haya ganado en la provincia de Buenos Aires es un dato fundamental de que algo distinto paso. Vivimos 28 años de peronismo en la provincia, que no hizo otra cosa que deteriorarla; y un día la gente con una personalidad que no daba señales de que pudiera terminar con un bastión clave del peronismo, gana la elección.

Y si hoy hubiera elecciones las ganaría por mucho más. –¿Cuanto tiempo le queda a la "grieta" ¿Podremos cerrarla de alguna forma, ocultarla quizás?
–Esta es una de las cosas que hay que hacer entre todos. Cerrar esta grieta es una tarea de la sociedad argentina. Es muy difícil, te diría imposible, que un gobierno pueda operar este fenómeno, muy difícil

–¿Cree que el Gobierno tiene enfocado ese "tema"?
–Sin duda alguna. Digo, los argentinos de más de 60 años nunca vieron que las cosas estén tan claras. Digo, no perfectas, pero que el presidente de la República vaya a un encuentro internacional de altísimo nivel, a los pocos días de las elecciones, a la reunión de Davos, junto al candidato Sergio Massa, y comparten la tarea, eso es un ejemplo para nosotros, inédito. La relación que ya hay desde hace 6 meses, por ejemplo entre los gobernadores y sus intendentes, esto no existió durante los años del kirchnerismo. Se fracturó esa relación para facilitar las coimas y los sobreprecios en las obras públicas, lo estamos viendo.

Esto se recupero me parece, hay algunos datos que valen la pena. Pero, si en tanto los Argentinos que votaron y perdieron la elección no comprendan que perdieron, estamos listos. Si a los 15 días de este gobierno, algunos sectores del peronismo hablaron de resistencia se va a hacer difícil cerrar la grieta. Porque uno resiste a un ejercito invasor, resiste a un ejercito de facto. A resultados de elecciones democráticas no se resiste, se acata y se espera su turno para volver. Se aprende a perder.

–¿No tiene miedo de que las cosas terminen como en 2001?
–No va a ocurrir. Primero, porque después de 12 años y por lo que estamos viendo, y lo que está viendo la sociedad, el peronismo no está en condiciones de promover ni el asalto a un kiosco. Me parece que no están dadas las condiciones. Acá esta pasando algo distinto por lo visto, porque el impacto de las tarifas fue muy grande, y el crecimiento de la inflación fue una cosa muy negativa para el gobierno. Sin embargo la sociedad lo asumió como parte del costo de una etapa anterior supuestamente florida, donde los servicios no costaban nada a fuerza de una subvención infame. La actualización de las tarifas causó un shock importante para la sociedad. Sin embargo, pareciera ser que la reacción no fue la misma.

–En lo que tiene que ver con el ámbito de la cultura ¿Hacia dónde le gustaría que vaya el país?
–A mi me cuesta mucho opinar sobre eso porque yo creo que las expresiones artísticas son privativas de los individuos o de los grupos que tengan la vocación por eso. Cada vez que los gobiernos intentaron dirigir u orientar las expresiones artísticos, anduvimos mal. La expresión artística y cultural de la Argentina ha superado todas las dictaduras, todos los gobiernos autoritarios, se ha seguido desarrollando. No hubo manera de limitarlo. De modo que yo creo que los gobiernos tienen que brindar las posibilidades, lo que se haga con eso depende del talento, de la iniciativa, del fervor, de la vocación de cada uno. Porque también depende de ellos, de los ciudadanos, el interés por ver, por consumir ese tipo de productos culturales. Yo creo que en este sentido tenemos una buena expectativa.

–¿El Estado debe servir de mecenas? Porque ahora se quejan muchos artistas, que perdieron subsidios, ayuda del Estado, etc
–¡Se quejan porque les falta la guita! ¡Se quejan porque perdieron privilegios! Ahora no hay sectores privilegiados. Durante el kirchnerismo hubieron sectores privilegiados. Entonces están desconcertados. Pero otros, cómo yo, que la mayor parte de su carrera la hizo en la actividad privada, no me siento a la intemperie. Me arreglo como me arregle siempre. Pero lo que tiene que hacer el Estado es dar las garantías de libertad. Facilitar las cosas, ofrecerle un catalogo de opciones para facilitarle la iniciativa de tipo cultural, que requieren de recursos económicos. Pero lo que no se puede perder de vista es que son dineros públicos cuyo destinatario final, es la gente. No es para solaz y esparcimiento del artista, es para que eso se revierta en una oferta cultural.