Tras el boom del campo, varios saltan las tranqueras

En la década pasada los fondos de inversión, montados sobre capitales del exterior, protagonizaron las fusiones y adquisiciones locales. Hoy la ecuación cambió: son los grupos argentinos quienes dan pelea.

La novedad es que, tras el boom del sector agropecuario, surgió una nueva raza de emprendedores, que deciden saltar las tranqueras e ingresan a nuevos nichos. Coniglio se suma a una tendencia que crecerá en los próximos meses.

En junio pasado, Alfredo Navilli, el dueño de Molinos Cañuelas – que comercializa los bizcochos 9 de Oro y harinas Pureza– se quedó con la marca de indumentaria Vitamina, vendida en un remate judicial.

Pese a ser la cabeza de uno de los principales grupos productores de harina de trigo, que factura cerca de u$s 250 millones anuales, Navilli concretó la compra a título personal. Desembolsó cerca de 700.000 pesos para hacerse cargo de la firma Compañía Indumentaria (CISA), el holding dueño de Vitamina, y unos $ 36.000 por los derechos para usar la marca de ropa en otros mercados, como Brasil, Chile, Uruguay y Paraguay.

Vitamina fue una de las líderes del sector hasta el 2000, cuando inició un proceso de decadencia, un caso similar al de Coniglio.

El dueño de CISA, creada hace 5 años, era el fondo de Inversión Argentine Venture Partners (AVP), que contaba entre sus socios al empresario Santiago Soldati. La marca John L. Cook también integraba ese grupo y pronto será rematada.



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