CUESTIONES DE SEGURIDAD DEMORAN LOS PLANES DE RECONSTRUCción

Si reunir dinero para Irak es difícil, gastarlo es aún más

La cifra estimada en u$s 55.000 millones para reconstruir Irak en los próximos cinco años no asegura que sea suficiente para lograr los objetivos marcados por Estados Unidos

Las grandilocuentes conversaciones sobre miles de millones de dólares prometidos para reconstruir Irak de los últimos días quedarán en un segundo plano ante una pregunta más importante: ¿Cuánto dinero realmente se puede gastar ahora?.

La cifra de 55.000 millones de dólares para reconstruir Irak en los próximos cinco años establece un desalentador reto no sólo para reunir ese dinero sino también para asegurarse que con ellos se puede lograr los objetivos marcados.

En la Conferencia de Donantes que culminó el fin de semana en Madrid, sólo se recaudaron u$s 13.000 millones para la reconstrucción iraquí.

El Banco Mundial y Naciones Unidas dicen que la experiencia en situaciones similares sugiere que probablemente se podrán gastar sólo 5.000 millones de dólares el próximo año. El retraso será debido a una combinación de falta de seguridad en el país y el tiempo que lleva planificar un proyecto y llevarlo a cabo. Ambos organismos argumentan que, por ejemplo, el objetivo de la coalición de doblar la potencia eléctrica instalada el próximo año es, probablemente, irrealista.

La administración estadounidense, cuya irritación aumentó a medida que percibe que el trabajo de reconstrucción en Irak no se refleja en los medios de comunicación, argumenta que la capacidad de absorción del país también está sobreestimada. Andrew Natisos, director de la Agencia de Desarrollo Internacional de Estados Unidos, dice que su agencia gastó ya entre 2.000 y 2.500 millones de dólares en Irak. La generación de electricidad se restableció de hecho a un nivel equivalente al de antes de la guerra.

De hecho, Natsios defendió el hecho de que el grueso de los 20.000 millones de dólares que Estados Unidos propone donar para 2004 se gastará directamente a través de su agencia o de otras agencias gubernamentales de EE.UU., y no a través de los fondos internacionales controlados por el Banco Mundial o Naciones Unidas.

Para defender su estrategia de ayuda bilateral, los funcionarios estadounidenses ponen como ejemplo sus éxitos en Afganistán desde que acabó la guerra. De todas maneras, los expertos indican que las condiciones existentes en Irak en términos de infraestructura, funcionariado y una reciente historia de un país relativamente avanzado son más apropiadas para una rápida reconstrucción que en el caso de Afganistán.



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