¿Se recupera la economía mundial?

El optimismo económico está arrasando el mundo. Para festejar, el Banco de Inglaterra se convirtió en el segundo banco central del G-7 en elevar las tasas desde 2000, y lo hizo en sólo un cuarto de punto porcentual. Pero la Reserva Federal, el Banco Central Europeo y el Banco de Japón no muestran señales de seguir ese ejemplo. Si Japón necesita tasas de interés de 0%, EE.UU. de 1% y la eurozona de 2%, no puede ser que todo esté tan saludable como creen los optimistas.

Alan Greenspan, el presidente de la Fed, señaló que el Producto Interno Bruto real del tercer trimestre creció a una tasa anual de 7,25%, el crecimiento más rápido en casi 20 años. La Fed está convencida de que es más probable que se produzca “una inoportuna caída de la inflación que un alza inflacionaria de su nivel ya bajo . La política monetaria puede ser paciente.

Cuando la Fed se relaja en cuanto al ritmo del crecimiento, el BCE se muestra igual de calmo, debido a que la recuperación de la eurozona es menos vigorosa. En su primera reunión como presidente, Jean-Claude Trichet dijo que “el panorama de mediano plazo para la estabilidad de precios sigue siendo favorable . En cuanto al Banco de Japón, nadie espera que cambie su tasa de interés de 0% en el futuro cercano.

Dada la relajación monetaria en todo el mundo, y el ablandamiento fiscal en EE.UU., era inevitable que se produjera alguna recuperación. Las preguntas son, más bien, qué abarcará, con qué solidez y por cuánto tiempo.

Es alentadora la respuesta al primer interrogante. Tenemos buenas razones para esperar un crecimiento global sincronizado. Esto se debe, en parte, a las fuerzas cíclicas normales. Pero también está relacionado con el impacto del dólar débil, en particular en un mundo de baja inflación. Un dólar en baja conduce a las economías con bancos centrales con metas inflacionarias hacia políticas monetarias más blandas.

La solidez de la recuperación depende, en parte, de cómo la eurozona y los japoneses implementen las reformas económicas. También, de la voluntad de los norteamericanos de seguir tomando préstamos y del resto del mundo de seguir prestando. La Fed logró evitar el normal recorte de gastos postburbuja en los hogares, mientras que el endeudamiento masivo por parte del gobierno más que compensó la menor toma de crédito del sector corporativo. Mientras tanto, los extranjeros, principalmente los asiáticos, le brindaron, con mucho gusto, la financiación necesaria. Esta recuperación se basa en esta simbiosis entre los norteamericanos, que gastan mucho, y los asiáticos, que ahorran mucho.

La duración de la recuperación depende de cómo sigue adelante esta historia. Si todo va bien, el menor ajuste del déficit de la cuenta corriente estadounidense, estimulado por un dólar débil y una demanda sólida en el resto del mundo, permitirá que el mundo dependa menos del derroche de Estados Unidos. Si todo sale mal, la economía global se subirá a la recuperación en un maremoto de deuda estadounidense. Es imposible saber lo que sucederá.