Recuperación de los fideicomisos

En 2003, la emisión de fideicomisos financieros mostró importantes signos de recuperación respecto a los niveles de los últimos dos años, cuando la crisis económica y financiera de Argentina alcanzó su máxima severidad. Sin embargo, aún no puede hablarse de una recuperación total, ya que existen diversos interrogantes e incertidumbres respecto de la redefinición del sistema financiero, la renegociación de la deuda soberana y de muchas entidades corporativas, entre otros.

La crisis posterior al default soberano de principios de 2002 dejó consecuencias negativas en el sector financiero del país. Los inversores sufrieron innumerables pérdidas por el incumplimiento de empresas y bancos, traduciéndose en un aumento de la desconfianza en los productos de inversión, la falta de opciones y un acortamiento de los plazos. Sin embargo, los fideicomisos financieros emergieron de la crisis como un instrumento de inversión más atractivo otorgando mejores rendimientos que cualquier otra alternativa financiera de inversión. Este año, se emitieron más de diez fideicomisos financieros respaldados por préstamos personales y por cupones de tarjetas de crédito. S&P estima que este tipo de transacciones continuarán en aumento en 2004.

S&P considera que si bien estos instrumentos cuentan con diversas ventajas y mecanismos de mejora de riesgos crediticios, esto no implica que todas las estructuras financieras o mitigantes que están siendo incluidos en diversas transacciones del mercado de capitales tengan la misma efectividad a la hora de aislar riesgos y por ende proteger a los inversores de pérdidas crediticias futuras. Existen muchos factores que intervienen en la evaluación de riesgos crediticios, financieros y legales de los fideicomisos que no pueden ser mitigados en forma completa. Los cambios en los términos y condiciones de los contratos originales (como fue la pesificación), o la escasa oferta de opciones para las inversiones de corto plazo, muchas veces limitan las calificaciones de riesgo.

S&P estima que todas las transacciones argentinas de financiamiento estructurado que actualmente califica fueron estructuradas para soportar diversos escenarios de alto estrés financiero y crediticio. Y si bien los riesgos soberanos en la mayoría de estas transacciones se vieron mitigados, nunca se eliminaron. S&P considera siempre la capacidad de repago del capital e intereses de acuerdo a la promesa realizada al inversor en el momento de la emisión de la deuda. Asimismo, evalúa con detalle la calidad de los activos, el flujo futuro de fondos y la estructura legal del fideicomiso.

En lo que va de 2003, S&P calificó diversos fideicomisos financieros que fueron vendidos en el mercado tanto a inversores institucionales como a otros de menor tamaño. Algunas de las opciones de inversión más representativas incluyeron a los fideicomisos Garbarino Series XIII, XIV y XV, y la segunda serie del fideicomiso Bonesi, todos éstos respaldados por portafolios de activos compuestos por préstamos de consumo. Asimismo, los fideicomisos Tarjeta Shopping Series V y VI, respaldados por cupones de tarjetas de crédito tuvieron gran aceptación en el mercado. En este tipo de transacciones, S&P pudo corroborar y realizar análisis comparativos con series anteriores, que demostraron que este tipo de estructuras cuenta con una alta resistencia a diversos riesgos y mantienen una gran flexibilidad aún en períodos de alto estrés financiero.

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