Quizás sea exagerado el pesimismo a largo plazo

Tasa Libor a tres meses, futuros de tasa de interés a un día y liquidez interbancaria: todos problemas de ayer. Con el inicio de 2008, los bancos otra vez se están prestando entre si a tasas casi normales, y se redujo en gran medida la presión sobre los mercados de dinero. Sin embargo no está todo bien. Quizás la tierra dejó de temblar por el momento, pero ahora los movimientos posteriores al terremoto han revelado que miles de estructuras financieras eran frágiles y estaban mal construidas.

Entre las más importantes se encuentran los denominados vehículos de inversión estructurados y las aseguradoras de bonos. El riesgo a corto plazo es que una aseguradora de bonos, con nota AAA, sufra una baja de calificación si los bancos e inversores incurren en más pérdidas relacionadas con el crédito.

El riesgo a largo plazo es que no se puedan resucitar estos tipos de negocios, y que el resultado sea un permanente incremento en el costo de capital en las economías de Estados Unidos y Europa.

Lo que también quedó claro es que la retracción del crédito era la causa y la consecuencia de una desaceleración de la economía real estadounidense. Después de ignorar los problemas del crédito durante gran parte de 2007, el índice S&P 500 de acciones de EE.UU. cayó 8,5% este año. Europa, y hasta mercados calientes de Asia, como Hong Kong, bajaron cifras similares. La diferencia entre los rendimientos de los bonos del Tesoro y de las compañías riesgosas siguió ampliándose. Las caídas simultáneas en casi todas las clases de activos riesgosos en casi todo el mundo, demuestran que los inversores ya no se preocupan más por si ciertos bancos tienen suficiente dinero en efectivo. Temen al riesgo de una recesión en EE.UU o hasta una global.

Quizás sea exagerado el pesimismo de corto plazo. Las compañías, que dependen más del private equity que de los mercados de crédito, todavía parece dispuestas a comprarse entre sí.

Las valuaciones de los activos en los mercados occidentales todavía están en alturas precarias. Los mercados de acciones reflejan que las utilidades de las empresas están cerca del pico del ciclo económico. Los precios de los bienes raíces en EE.UU. y Europa están muy por encima de sus promedios históricos en relación con las ganancias o los alquileres. En caso de recesión en EE.UU. durante 2008, los precios de los activos caerían en gran medida.

Para quienes tienen dinero para invertir eso es una buena noticia: los aportes jubilatorios comprarán más acciones, bonos y propiedades. Sin embargo, en el corto plazo, habrá más sufrimiento.

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