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Proteger la institución

Los gobiernos de Alemania y Francia ahora temen por la supervivencia un “proyecto europeo” cuya construcción les llevó más de 60 años. También saben que si Gran Bretaña logra salir airoso del Brexit, aumentarán las peticiones de otros países para salir de la UE.
Por lo tanto, a la UE como institución le conviene que se entienda que Gran Bretaña se verá afectada a causa de la decisión de “abandonar Europa”. Un alto cargo diplomático alemán sostiene que preferiría que los mercados administren la lección; el derrumbe de la libra y la Bolsa de Londres quizá sirvan a tal fin.
Sin embargo, otros países, tal vez encabezados por Francia, pueden verse tentados a ir más allá e “instruir” a Gran Bretaña en las negociaciones imponiendo condiciones punitivas. Esta estrategia, sin embargo, también presenta desventajas. Podría aumentar el daño económico y financiero para Europa en su conjunto, algo que la UE no puede permitirse en el clima actual.
Los gobiernos que no participan en la UE -de Washington, Moscú, Beijing y otros- observarán el desarrollo de los acontecimientos con cierto grado de temor. Gran Bretaña sigue siendo una potencia mundial con un puesto permanente como miembro del Consejo de Seguridad de la ONU, que ahora puede llegar a cuestionarse. También es un actor importante de la OTAN, organismo que tiene previsto reunirse en Varsovia el mes próximo. Es posible que la primera reacción del Reino Unido sea tratar de aumentar su compromiso visible con la alianza de seguridad como una manera de combatir la idea de que el país está retrocediendo hacia el aislamiento.
Sin embargo, si la economía británica ahora entra en recesión y el derrumbe de la libra no logra compensar la caída de la inversión, el gasto en defensa del Reino Unido seguramente volverá a estar bajo presión.
El Brexit también deja entrever la debilidad y división dentro de la alianza occidental, algo que será bienvenido en Moscú y causará profundo rechazo en Washington. Al presidente Barack Obama le preocupaba bastante, ante la perspectiva del Brexit, hacer una visita especial al Reino Unido en abril para pedir que voten a favor de quedarse. Un pedido que en definitiva resultó inútil.
En cuanto a China y Japón, es posible que vean los acontecimientos de Gran Bretaña con una mezcla de desconcierto y preocupación. Ambos países han tratado de utilizar el Reino Unido como base para llevar a cabo operaciones dentro de la UE.
Compañías japonesas de renombre, como Toyota y Nissan, construyeron grandes fábricas de automóviles en el Reino Unido, pero ahora temerán por el acceso al mercado de la UE. El presidente de China, Xi Jinping, también trató de construir una relación especial con la Gran Bretaña de David Cameron, como parte de la estrategia económica de “salida” de China.
De diferentes maneras, los estadounidenses, los japoneses y los chinos trataron de construir una relación especial con Gran Bretaña. Pero la votación del Brexit echó por tierra ese vínculo. Durante más de 40 años, los británicos fueron partícipes activos en la construcción de un orden mundial liberal, basado en una economía globalizada.
Ahora el Reino Unido tomó un rumbo diferente y las consecuencias de su elección se harán sentir en todo el mundo.

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