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Pobreza: "Eppur si muove" (y sin embargo se mueve)

El especialista advierte sobre la incapacidad del Estado en proponer soluciones para combatir la pobreza. Dice que la "herencia es pesada" pero puede ser peor si no se actúa.

Pobreza:

En la práctica política de nuestro país, parece costumbre que las deudas sociales se traspasen de un gobierno a otro sin costo de inventario. Se trata de una práctica pírrica que no hace bien a la democracia ni favorece a los sectores más débiles. El efecto aparente es ocultar injustas desigualdades en una sociedad donde el problema de la pobreza no son los pobres, sino la incapacidad del Estado para promover el crecimiento y la redistribución de la riqueza. En tal sentido, que el actual Gobierno haya puesto de manera prioritaria el tema de la pobreza (cero) en la agenda política, y que en pocos días un nuevo Indec brinde información estadística sobre los alcances sociales del problema, constituyen muy buenas noticias.

Pero asumir el desafío implica contar con un diagnóstico cierto, aunque el mismo implique malas noticias, así como acordar, diseñar y ejecutar las medidas necesarias para una efectiva solución de una problemática tan injusta como compleja.

Con el fin de contribuir a su esclarecimiento, el Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA) de la Universidad Católica Argentina (UCA) presentó un estudio basado en datos generados por su propia encuesta para 2010-2015. Este da cuenta de que los desajustes acumulados forman una herencia de mucho peso y que en el país se ha instalado una profunda pobreza estructural, ya no transitoria.

El problema corre riesgo de agravarse si hay un error de diagnóstico o en la elección de las políticas aplicadas para superarlo. El informe también llama la atención sobre el eventual aumento que habría experimentado la tasa de pobreza entre el último trimestre de 2015 y el primer cuatrimestre de este año. Este indicador habría ascendido, según la Encuesta de la Deuda Social, de 29% a 33% (según la Encuesta Anual del Indec, de 24% a 27%). La transición habría generado, hasta abril, más de un millón de nuevos pobres, fundamentalmente segmentos provenientes del sector informal y de las clases medias bajas. El análisis destaca que este proceso habría tenido lugar a pesar de las medidas compensatorias implementadas por el Gobierno.

A pesar del extraño rechazo metodológico que estas estimaciones y sus conclusiones generaron en algunos economistas del "Círculo rojo" oficialista, las mismas resultan incluso conservadoras si se considera la dinámica socioeconómica registrada ex-post durante esos primeros meses y el período subsiguiente: inflación más alta de la esperada, caída de la actividad, y aumento del desempleo y el subempleo.

Sin duda, la actual situación es mejor en muchos planos respecto a menos de un año atrás. Pero el nuevo escenario está signado tanto por amplias expectativas positivas como por temores fundados. Esto ocurre en el marco de un conjunto de medidas que, con efectos sociales regresivos, procuran según sus protagonistas ordenar los desajustes macroeconómicos heredados y, al mismo tiempo, crear las bases para un nuevo modelo de desarrollo de más largo aliento. Pero la estrategia parece cargar con errores o dificultades inesperadas, y la reactivación prometida parece retrasarse o no estar llegando a tiempo.

El mayor riesgo social lo están experimentando los sectores que dependen de la ayuda social y también los millones que fundan su subsistencia en trabajos precarios, pequeños comerciantes y trabajadores eventuales. Aunque algunos todavía se resistan a aceptarlo, son estos sectores de clase media baja los "nuevos pobres" que emergen de una estructura desigual y segmentada de oportunidades de movilidad social, la cual se pone una vez en evidencia en la actual transición.
(*) Investigador del Observatorio de la Deuda Social Argentina-UCA/UBA-Conicet.

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Comentarios1
Gustavo Garcia
Gustavo Garcia 09/09/2016 10:52:26

Según mi opinión, no discuto los datos, pero el diagnóstico es errado y no propone ninguna solución.