Otro paradigma

La economía de la felicidad está cuestionando algunos pilares clásicos. Richard Layard, uno de los principales referentes, sostiene que en Gran Bretaña el desempleo ya no es el principal drama social: el número de aquellos que debieron dejar de trabajar por el estrés es superior al de los desocupados. Por otra parte, empieza a extenderse la idea de que los gobiernos no deben ser indiferentes al fenómeno de los workaholics, algo a lo que el investigador Robert Frank asimila con la “carrera armamentista de la Guerra Fría. Nadie disfruta trabajar horas extra, pero todos perciben que deben hacerlo para sobrevivir en la corporación.

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