LA POLÉMICA POR EL FUERTE AUMENTO DEL ABL PORTEÑO

Opinará en febrero la Justicia sobre el impuestazo de Macri

El gobierno de la Ciudad pretende recuperar en dos semanas el atraso histórico en los precios que cobra el Estado. Habrá amparos presentados por vecinos

Habrá que esperar a que reabran los tribunales en febrero para conocer la opinión de la Justicia a propósito del polémico e histórico impuestazo que dispuso en su debut la administración Macri para la contribución territorial y el servicio de alumbrado barrido y limpieza en Capital. Lo seguro es que muchos vecinos en silencio y otros alentados por organizaciones políticas y sociales opositoras al gobierno local, irán a la Justicia en procura de amparos contra lo que muchos consideran una medida confiscatoria por parte del Gobierno porteño.

Será más que interesante observar el recorrido judicial que tendrán estas causas. Por un lado nadie discute que las cargas del ABL eran casi ridículas en cantidad de zonas de la Ciudad. Pero así fue toda la vida, seguramente por la mala gestión de las administraciones anteriores. Allí Macri no tiene ninguna responsabilidad. Lo que resulta difícil de digerir es que el ex presidente de Boca pretenda recuperar en dos semanas el atraso histórico en los precios que cobra el Estado por los servicios. Aumentos cómodamente superiores a 200% y hasta 300% en las boletas del ABL desde enero de 2008 representan un abuso que cantidad de vecinos de la Capital no pueden afrontar de golpe, aún siendo propietarios de inmuebles que por ventura del nuevo orden económico internacional duplicaron o más sus precios en dólares. Hay miles de jubilados o profesionales que solo tienen como patrimonio el departamento o la casa donde viven de toda la vida, o la heredaron, y sus ingresos no se triplicaron en pesos pese a vivir en barrios más o menos elegantes.

Cualquiera que mire el problema con objetividad podría aceptar un impuestazo de arranque necesario, incluso de 100% en las zonas más caras de la ciudad, y un programa progresivo en el tiempo para ir adecuando los enormes desajustes heredados. Pero aquí se intenta aplicar un tarifazo superior a 300% de un día para el otro, por contados que sean esos barrios afectados.

El ABL no es, por cierto, el único ni el más importante caso de dislate en la historia económica y política de la Argentina. Los ahorristas que fueron estafados en 2001 y quedaron con sus dólares atrapados en los bancos tuvieron que asumir fuertes pérdidas o esperar al menos 4 años para recuperar los dólares que originalmente tenían. Ni hablar de lo que tardó y todavía tarda recuperar las jubilaciones y los salarios del efecto devastador de la devaluación. Y todos tuvieron que esperar. Recién en 2008, después de 7 años, se empiezan a autorizar aumentos de tarifas que en ningún caso superan 30%. ¿Aceptará la Justicia que el gobierno autónomo de Buenos Aires tenga el privilegio que no tuvieron el resto de los argentinos en los últimos años, y recupere todo el atraso de la noche a la mañana?

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