LA OTRA CARA DE UN SECTOR QUE ATRAJO INVERSIONES POR U$S 1.300 MILLONES EN LOS ÚLTIMOS DIEZ AÑOS

No todos brindarán en el negocio del vino

Los analistas vaticinan una fuerte depuración porque hay jugadores sin espaldas para acciones de marketing, que no pueden soportar los 6 años que tarda el negocio en ser rentable

Las inversiones por 1.300 millones de dólares que concentró el negocio vitivinícola en los últimos diez años, no son una condición suficiente para que todos los jugadores tengan asegurado el brindis al final del camino. Los principales analistas y empresarios del sector aseguran que se viene una fuerte depuración a la que sólo sobrevivirán los que tengan estrategias y fondos para sostenerse a largo plazo. Sergio Bunin, socio de International Wine Consultant, asegura que “hoy estamos en la cresta de la ola, pero se viene una fuerte ola de fusiones y ventas en los próximos dos años. Quienes no tengan suficientes espaldas financieras deberán desprenderse de sus negocios .

El consultor se refiere principalmente a las más de 100 bodegas boutique que abrieron en los últimos 18 meses. Durante los primeros cuatro o cinco años –según los datos que maneja IWC– los establecimientos nuevos trabajan a pérdida y recién en el sexto comienza a quebrarse la racha, con una rentabilidad estimada en el 8% anual. “Es muy difícil que sea del 30% como suponen algunos que recién entran , agrega.

Bunin señala que, en la mayoría de los casos, las bodegas boutique deben invertir entre u$s 500.000 y u$s 1 millón para la compra de una finca y la construcción de una bodega con capacidad para 100.000 botellas. Pero son pocas las que tienen en cuenta el costo de colocar sus productos en el mercado que, a veces, supera los desembolsos de producción.

También es imprescindible desembolsar al menos unos

u$s 50.000 para participar de las principales ferias internacionales y comenzar a distribuir los productos en el exterior. Sin embargo, pese a que este año se espera un incremento del 40% en las exportaciones argentinas de vino fino, hasta los u$s 140 millones, los mercados internacionales están sobresaturados de productos del nuevo mundo, donde el país compite con Australia, Nueva Zelanda y Chile.

Enrique Thomas, presidente de Instituto Nacional de Vitivinicultura, admite que “llegamos al techo de la exportación por marcas y ahora hay que trabajar fuerte para crear la identidad argentina tal como lo viene haciendo Chile desde hace 25 años. De esa forma evitaremos la depuración .

La crisis de 2001 le jugó una mala pasada a la imagen argentina. Así fue como el promedio por caja exportada de 12 unidades cayó de u$s 23 a u$s 20 tras la devaluación, aunque existen firmas pequeñas que deben conformarse con u$s 15 con tal de dolarizar sus ingresos y evitar la falta de capital de trabajo.

Mario Giordano, coordinador de Bodegas de Argentina, cuestiona que “en los principales países productores de vino fino del mundo el Estado ayuda a formar la identidad país con inversiones públicas de al menos u$s 2 millones. Acá somos las empresas las que trabajamos a pulmón . En el sector esperan que el Gobierno financie acciones de marketing concretas.

Si bien la Argentina representa el 7% de la producción mundial de vino, vende menos del 2% en el exterior. Juan Molina, director comercial de Norton, coincide en que “lo más difícil es lograr un camino integrado desde la finca hasta el cliente. No basta con tener respaldo financiero, la clave para sobrevivir es una buena estrategia .



Hacer botellas

“No se trata de soplar y hacer botellas , se enoja Juan Jara, director general de Bodega Séptima, del grupo español Codorníu. “Hoy hay infinidad de proyectos que se basan en excelentes productos pero no tienen en cuenta la importancia de la distribución, un factor imprescindible para superar el corto plazo , señala.

La sobreoferta de vino fino a nivel mundial y la ahora también excesiva presencia de unas 1.000 marcas made in Argentina hicieron que, tal como ocurre en otros sectores, los supermercados y las vinotecas tomen una fuerza mucho mayor que la de sus proveedores.

Las vinotecas les exigen a las nuevas bodegas que dejen sus vinos en consignación y los supermercados están cada vez más duros con los plazos con el impacto letal que ello genera en los retornos esperados. De los 30 días tradicionales que tardaban los súper en pagar, ahora algunos llegan a 120 días, admiten en el sector.



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