Minimaravillas: vestidos de princesas con retazos

María Eugenia Castillo (36) trabajaba en talleres de ropa para chicos, hasta que la crisis de 2001 la dejó fuera del mercado laboral. “Una de las cosas que más me dolió es que ese año no les pudimos regalar nada a los chicos para las fiestas , confiesa. Fue justamente su hija mayor, que hoy tiene 15, fanática de las Barbies, la que le dio una idea salvadora. “No importa mami, si no puedo tener una muñeca nueva, pongámosle otro vestido a la que ya tengo , le propuso. Y ahí María Eugenia empezó a coser unos vestiditos con retazos que le habían quedado.

Así empezó todo. Los vestiditos gustaron entre las compañeras de su hija, y algunas mamás empezaron a pedirle que les cosiera algunos. Después, María Eugenia empezó a venderlos (en realidad, canjearlos) en el Club del Trueque. Y de pronto, lo que había empezado casi como un hobby se convirtió en el principal sustento familiar. Su marido, que de a poco fue perdiendo horas de trabajo, se sumó al emprendimiento. Y después una cuñada, su suegra, y así.

El problema era conseguir telas para los vestiditos. Entonces los cartoneros empezaron a proveerle de bolsas llenas de retazos que juntaban en las zonas comerciales y textiles. “Consigo telas maravillosas y armo las colecciones en base a ellas , dice la emprendedora. “Lo que otros tiran, a mí me sirve .

El año pasado, a través de la Dirección de Política Socioproductiva de la Municipalidad de La Matanza, consiguió una nueva máquina de coser. También hizo un curso en una ONG de la zona oeste sobre cómo manejar un microemprendimiento.

Actualmente, María Eugenia vende sus colecciones de moda en miniatura y vestidos de princesa en la feria de Recoleta. “Me compran muchos turistas. Mis vestiditos llegaron a Francia y a Italia, a las capitales de la moda , se entusiasma. Gracias a una pequeña idea, la familia tiene trabajo otra vez.