Microsoft tiene que reforzar su inmunidad

Internet es un sistema abierto al que se puede acceder desde casi cualquier parte del mundo mediante un equipo que cuesta unos pocos cientos de dólares. Los usuarios pueden comunicarse con millones de personas y empresas, y sin embargo mantenerse anónimos. Estas características generaron enormes beneficios, pero también crearon una fuente de gran debilidad, mayormente para olas de ataques con virus informáticos.

Este año fue el peor para esos ataques y los últimos dos virus nuevos hicieron estragos. El MSBlast infectó 1,2 millones de computadoras en todo el mundo, mientras que el Sobig envió millones de correos electrónicos que obstruyó el funcionamiento de Internet. Los dos virus inhabilitaron computadoras, frustraron a los usuarios, y a las empresas les costó miles de millones.

Las personas que crean virus informáticos son tratados como delincuentes en muchas partes del mundo, pero es difícil ubicarlos. Ahora Microsoft, cuyos software controlan gran parte de Internet, ofreció

u$s 250.000 a quien brinde información que permita arrestar y enjuiciar a aquellos responsables del Sobig y del MSBlast.

Pero es poco probable que tales acciones eliminen la amenaza de los virus, cuyo impacto sólo puede aumentar a medida que crezca la conectividad de las computaras. Así como el cuerpo mantiene sistemas inmunes contra los virus naturales, los sistemas de Internet necesitan su propia protección contra los virus informáticos.

Sin embargo, son los defectos en los software de Microsoft los que permiten que los virus realicen sus ataques, y la compañía está tardando en fortalecer su inmunidad.

La compañía logró su dominio lanzando programas para captar mayor participación de mercado y, por consiguiente, reparando fallas a medida que las descubre. Los parches que emite para corregir esos defectos ayudan a los creadores de virus, porque exponen los puntos débiles que pueden atacar. Hace casi tres años, Bill Gates, el fundador de Microsoft, prometió mejorar la seguridad de su software; pero empezó a remediar los errores más obvios recién el mes pasado.

Los programas de otras compañías pueden ser un poco menos seguros, pero sus pequeñas porciones del mercado hacen que no sean blancos tan deseados por los creadores de virus. Mientras Microsoft domine el mercado, es responsable de asegurarse que sus productos no expongan a sus usuarios a los ataques y daños. Las recompensas son una iniciativa relativamente barata para una empresa con cerca de u$s 50.000 millones en efectivo. Pero sus clientes tienen el derecho de esperar que mantenga su promesa mucho más importante, y más cara, de vender productos que no sean una invitación abierta a los creadores de virus.



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