EL PANORAMA DEL SECTOR DE CARA A 2004 ENTRE EXPECTANTE Y OPTIMISTA

Mayores exigencias de capital para las compañías aseguradoras

Las empresas están finalizando un año bastante calmo. No se registraron cierres de compañías por insolvencia y no se esperan nuevas normas oficiales que modifiquen las reglas

El futuro próximo del seguro está vinculado, como es lógico, a la evolución de la economía. Y los principales protagonistas de esta actividad observan ese futuro con una mezcla de optimismo y precaución. La mayoría de los ejecutivos de las principales aseguradoras, que hasta hace poco miraban con recelo al gobierno de Néstor Kirchner, hoy manifiestan un apoyo moderado a los lineamientos económicos oficiales. Pero sus preocupaciones también son coincidentes: la seguridad jurídica y las necesidades de capital que tendrán las compañías en los próximos cinco años.

La inestabilidad jurídica del país, aplicada al sector seguros, se refleja en la dificultad para valuar los activos y pasivos de las compañías. La volatilidad de los bonos, la falta de liquidez y los mínimos ingresos financieros reales se cruzan con un stock de 108 mil juicios, mediaciones en trámite y sentencias judiciales que se ajustan por tasas de interés altas y que difieren según la zona del país.

Con estos ingredientes, los ejecutivos de seguros piensan que deben darle prioridad a la seguridad y liquidez de las inversiones financieras y a la transacción de siniestros judiciales, para que el capital de trabajo de las compañías no quede inmovilizado mientras el principal pasivo crece a tasas de interés muy altas.

Otra fuente de preocupaciones para los aseguradores son los requisitos de capital, que algunos estiman en 4.500 millones de pesos para los próximos años, sólo para cumplir con las normas de capitales mínimos. Los mayores requerimientos de capital para las compañías de seguros surgirán cuando se sinceren los balances. Es decir, cuando se terminen de contabilizar las pérdidas del ex INdeR, cuando sean aplicables las nuevas reservas de IBNR (Incurred But Not Reported). Y, también, cuando se expresen en los balances las cotizaciones de los títulos, algunos de los cuales ni siquiera se han emitido (Boden 2013).

Durante este año, la Superintendencia de Seguros le ajustó las clavijas al sector asegurador por dos vías: las reservas de IBNR (exigibles a partir de los balances al 30 de septiembre de 2003) y las nuevas normas para la valuación de los préstamos garantizados. Ambas vías conducen a una mayor transparencia de los balances y al fortalecimiento del sistema. Sin embargo, para las aseguradoras, estas exigencias pueden significar una suba del pasivo, una disminución del patrimonio, la absorción de mayores pérdidas y nuevos aportes de capital de los accionistas.



Cambio de metodología

Respecto a la primera medida, las compañías podrán integrar la reserva por siniestros ocurridos pero no reportados durante ocho trimestres a partir de los balances a setiembre. A su vez, el cambio de metodología dispuesto por la SSN para la valuación de los préstamos garantizados también ha causado preocupación, tal como lo refleja una carta remitida por la Asociación de Cooperativas y Mutualidades de Seguros al organismo de control. Debe recordarse que, en su momento, el gobierno canjeó títulos públicos por préstamos garantizados en dólares. Posteriormente, este instrumento fue pesificado a $ 1,40 más CER, lo que produjo una licuación de los activos a valor dólar pero, paralelamente, un incremento medido en pesos. Ahora, las autoridades han dispuesto una valuación técnica de los PG, difiriendo las utilidades producidas por el canje. El cambio en el modo de valuación, según advirtió la Asociación de Cooperativas, puede producirle fuertes pérdidas patrimoniales a las entidades .

Por efecto de las reservas de IBNR, las compañías deberán ajustar severamente sus pasivos mientras que, por la valuación técnica de los PG, sufrirán una disminución del activo. Con estas dos medidas, es posible que las aseguradoras necesiten nuevos aportes de capital, justo en un momento donde los accionistas están cicatrizando las heridas del default y la pesificación, con los bolsillos cerrados con cuatro candados.

Sin embargo, la sangre no va a llegar al río. Todo indica que las mayores exigencias de capital encuentran a las aseguradoras bastante bien paradas. Y los accionistas extranjeros, llegado el caso, no van a dejar caer su operación local y aportarán el capital mínimo necesario para que los números cierren.



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