AÚN NO REDUCEN EL DESEMPLEO, PERO AYUDAN A LA ARGENTINA Y BRASIL

Más señales económicas favorables para Bush

La actividad industrial aceleró su crecimiento y aumentaron los gastos en la construcción, aunque se prevé que el alza del PIB se frenará en el próximo trimestre

En la administración Bush están de parabienes. Al espectacular crecimiento de 7,2% que registró la economía de Estados Unidos en el tercer trimestre se sumó ayer el anuncio de que la producción de las fábricas aumentó en octubre a su nivel más alto en más de tres años y medio y que el gasto en la construcción alcanzó un nivel récord en septiembre.

Sin embargo, desde el mismo Departamento de Comercio se apuraron a advertir que esta fuerte alza del PIB es muy probable que no se repita en los trimestres que vienen. Es que el importante aumento del gasto de los consumidores en ese período estuvo directamente relacionado con las menores retenciones de impuestos y los cheques por un crédito impositivo para las familias con hijos, sumados a la ola sin precedentes de refinanciación hipotecaria.

Mientras los optimistas pronostican que la economía seguirá creciendo a un ritmo de 4%, algunos analistas han expresado su preocupación de que la expansión pueda tambalear cuando el impacto del recorte de impuestos se desvanezca, particularmente si el problema del desempleo no muestra señales de mejoría.

Por ejemplo, pese a que el índice compuesto de la actividad industrial progresó a 57 puntos en octubre contra 53,7 en septiembre, el índice que mide el empleo en el sector aumentó apenas de 45,7 a 47,7.

El sector industrial es el más afectado en Estados Unidos: desde julio de 2000 se perdieron casi 2,8 millones de empleos.

Desde que Bush asumió la presidencia, la desocupación aumentó de 4,1% al 6,1%. Un porcentaje pequeño si se lo compara con países como la Argentina (15%), pero alto en relación a Irlanda (4,5%), Austria (4,5%) o Suecia (5,5%). La falta de nuevas contrataciones se debe, entre otros aspectos, a que las empresas necesitan menos empleados por los avances tecnológicos y al aumento de la productividad del trabajo.

El otro frente que tiene por delante la administración Bush es el gigantesco déficit que la oficina de presupuesto del Congreso calcula en u$s 480.000 millones para 2004, el cual se elevaría a u$s 525.000 millones si se le suman los gastos para financiar la ocupación y reconstrucción de Irak. Este rojo fiscal equivale a lo que produce la Argentina en cuatro años.

Al déficit presupuestario se le agrega el de cuenta corriente que llega a u$s 245.000 millones (sumados el primero y segundo trimestres de 2003). La inquietud de algunos analistas es que ese déficit está financiado en gran medida por los países asiáticos. Las reservas en moneda extranjera de Asia subieron desde u$s 800.000 millones a comienzos de 1999 a u$s 1,5 billones (millones de millones) en la actualidad, casi dos tercios del total de reservas mundiales. Si los gobiernos o ahorristas asiáticos decidieran que los bonos del Tesoro no son una buena inversión, podrían desencadenar una devaluación precipitada del dólar. Pero si los pronósticos optimistas se cumplen y la economía de EE.UU. comienza un ciclo de crecimiento vigoroso, sería una buena noticia para el mundo y para la Argentina.

“Afortunadamente, la recuperación de la economía estadounidense se da en un contexto de baja inflación, por lo que la tasa de interés al 1% anual podría seguir hasta la segunda mitad del 2004. Esto es muy relevante para los emergentes como Brasil y la Argentina, porque favorece los flujos de capitales hacia la región , destacó Jorge Vasconcelos, investigador jefe del IERAL.

Brasil parece mejor posicionado que la Argentina para aprovechar una oportunidad favorable. “Las exportaciones brasileñas están subiendo 16,3% interanual, y si bien influye el precio de la soja, la composición de sus exportaciones y su fuerte corriente comercial con Estados Unidos le permiten aprovechar mejor el momento , señaló Vasconcelos.



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