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Los riesgos emergentes y los auditores internos gubernamentales

Al control de ingresos y egresos del Estado, los auditores internos tienen un horizonte creciente de riesgos para analizar, entre ellos, las redes sociales y la infraestructura de TI.

A pesar de los deseos e indicios de recuperación de la economía local, la perspectiva fiscal para los gobiernos municipales, provinciales y nacional es desfavorable. Para enfrentar la brecha entre ingresos y gastos, al igual que ocurre en la economía familiar, obliga a reevaluar todos los gastos, sobre todo, los discrecionales y hasta los de programas de subsidios.
A esta situación se agrega el impacto del cambio de gestión en varias jurisdicciones, cuestión que dificulta el desarrollo de una tarea eficaz de auditoría interna. Hoy en día, tanto en auditores como auditados puede hablarse de una preocupante falta de conocimiento institucional, los cambios de estructuras y de recursos humanos del último año, han dejado a las áreas con pocas certezas para responder a un simple cuestionario de relevamiento y diagnóstico.
Existen áreas cuya exposición al riesgo es creciente: decisiones tales como conseguir los fondos necesarios para el mantenimiento preventivo vial o arriesgarse a requerir cambiar todo el asfalto dentro de cinco o diez años confirman que la infraestructura es un área que ha incrementado su riesgo.
Otra área de creciente relevancia son las redes sociales y la infraestructura de TI. Casi cualquier organización del sector público ha adoptado el uso de redes sociales para mejorar la comunicación con el ciudadano y responder a la presión política y pública de mayor transparencia. Las iniciativas de datos públicos, el catálogo de aplicaciones móviles oficiales y el gobierno electrónico ofrecen riesgos crecientes y pueden resultar en un arma de doble filo como fuente importante de filtraciones de datos, tanto intencionales como involuntarias. Si a lo descripto se suma el cambio cultural en la conducta de los ciudadanos con la divulgación masiva de asuntos personales en plataformas como Facebook y Twitter el riesgo de filtración de datos y daños reputacionales resultan significativos y conforman una nueva amenaza interna, por ejemplo, la divulgación de datos confidenciales o la infección de un código malicioso por la conexión de una memoria USB a la computadora del organismo. Es necesario cambiar el enfoque de auditoría interna, trabajando con expertos en TI a fin de estar a la altura de las circunstancias.
Los auditores internos gubernamentales deben esforzarse para actualizar sus competencias de manera de hacer frente a cuestiones que no existían siquiera en la época en que cursaron sus estudios universitarios; pero que constituyen el día a día de las amenazas emergentes. Una vez obtenida la capacitación necesaria el siguiente desafío es encontrar el equilibrio entre las auditorias obligatorias exigidas por la normativa vigente y la atención a los riesgos emergentes. Parece que inevitablemente, áreas de alto riesgo no serán sometidas a auditorias oportunas.

Medir los riesgos

Solo un proceso sólido de evaluación de riesgos y profesionales comprometidos con la capacitación continua será posible no quedar en desventaja frente al nuevo universo de riesgos. La revisión trimestral del plan anual de auditoría, el trabajo en colaboración estrecha de los auditores junto con los decisores políticos y la jerarquización de la tarea del Comité de Auditoría favorecerán la agilidad de los auditores gubernamentales para enfrentar el universo de riesgos cambiantes y de restricciones económicas inciertas.
En este marco, los auditores internos del sector público, deben velar por contribuir a consolidar el sistema de control interno que es responsabilidad de los funcionarios, y aportar nuestro valor agregado a la mejora efectiva de la cultura de la rendición de cuentas permanente, y deben dar aseguramiento del uso de los dineros públicos de conformidad con las decisiones tomadas por las instancias legítimas que expresan la soberanía de los ciudadanos.

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