SNACKS, M QUINAS DE AFEITAR, CREMAS Y ART CULOS DE LAVADO SON LOS PRODUCTOS QUE M S CRECIERON

Los argentinos vuelven a los pequeños lujos

Según la consultora ACNielsen, la canasta básica se recuperó un 10% este año. Por su parte, su colega Latin Panel dice que el crecimiento fue del 15 por ciento

Los consumidores están regresando a anotar en su lista de compras aquellos productos que estaban vedados tras la crisis. Los artículos que no son considerados de primera necesidad fueron los que mostraron mayor recuperación en el bimestre septiembre-octubre de 2003, en comparación con el mismo período del año pasado, según un informe presentado ayer por Carlos Salvador López Cano, director de Marketing de ACNielsen, en la conferencia Argentina después del terremoto económico, ¿cómo será el consumidor que viene?, organizada por El Cronista Comercial.

El estudio de la consultora, en base a una muestra de 2.000 hogares, destaca que, mientras en ese lapso el consumo de la canasta básica se recuperó un 10%, y los precios subieron un 3%, en el resto de los artículos hubo incrementos muy superiores. Por caso, en el sector de alimentos y bebidas, los snacks y amargos se incrementaron un 89% y un 44% respectivamente. En cosmética, los que pegaron el salto fueron los productos de protección femenina (34%), las afeitadoras (29%) y las cremas (27%), mientras que en limpieza el podio fue para los artículos de lavado, con un 20%. Por otro lado, los artículos que presentan una recuperación más lenta son los jugos, las cervezas y la manteca.

Mariana Rossi, directora de Desarrollo Comercial de Latin Panel, coincidió con López Cano en que hay una vuelta al consumo de categorías premiun. Un informe de la consultora revela que, en el último año, las clases bajas han vuelto a comprar artículos que no son parte de la canasta básica, como ceras para pisos, postres refrigerados y cremas corporales. Los lavavajillas, un producto de primera necesidad, recién se ubica en el cuarto lugar. En cuanto a la clase media, la categoría que más se recuperó con respecto al año pasado fueron las sopas.

“Esta reactivación del consumo es relativa porque no se llega a los volúmenes de consumos anteriores a los de la década del ’90 , aclaró el director de Marketing de ACNielsen.

Rossi, cuya compañía registra un crecimiento del 15% en el consumo comparando septiembre de 2003 con igual período de 2002, sostuvo que “todos los niveles económicos se están recuperando. El aumento salarial a privados de 200 pesos se notó especialmente en el crecimiento del consumo de las clases más bajas .



La mitad al consumo básico

Sin embargo, en la actualidad, el consumidor argentino promedio destina el 50% de sus ingresos, equivalente a 403 pesos, a adquirir productos de la canasta básica. Este porcentaje es 16 puntos superior al 34%

($ 272) que gastaba en el año 2002, explicó el ejecutivo de ACNielsen.

El estudio de la consultora destaca que los sectores de bajos recursos gastaron el 67% de sus sueldos en alimentos, bebidas y productos de limpieza durante de 2003, mientras que en 2002 destinaron el 47 por ciento.

Rossi agregó que el gasto medio en las ciudades más pequeñas subió el 18% –contra un 11% en las de más de 100.000 habitantes– en el tercer trimestre del año, en relación a 2002, y explicó que, entre enero y marzo, la gente gastaba el 42,9% de su salario los primeros días del mes, debido al temor a que los precios subieran. En el tercer trimestre el gasto logró equilibrarse a lo largo del mes.

Por su parte, el estudio de ACNielsen menciona que, durante la crisis, las empresas desarrollaron envases más económicos, modificaron el tamaño de sus productos y los segmentaron más. Por ejemplo, en cereales, la bolsa reemplaza a la caja, en gaseosas, volvió el vidrio, y el sachet en leches.



Vuelta a la inversión

A la hora de evaluar las variables de la economía poscrisis, Abel Viglione, economista de la fundación FIEL y uno de los panelistas del seminario, fue tajante: “No hay que confundir recuperación con crecimiento . En este sentido, aseguró que la Argentina atraviesa un “efecto rebote pero que no existe posibilidad alguna de crecimiento sin una fuerte inversión en tecnología y capital humano. “Si la tasa de inversión es baja, la productividad va a caer y el salario, en término de bienes, también caerá , explicó.

En la década del 80, la inversión per cápita promedio fue de 788 dólares. Después de haber caído a u$s 468 en 1989, registró picos de u$s 1.800 en 1996 y 1998, en plena convertibilidad. Este año, será de u$s 415. “Era lógico que esta economía iba a crecer. A este tipo de cambio real, cualquiera que se dedicase a sustituir importaciones o, incluso, a tener más rentabilidad en las exportaciones lo iba a hacer , agregó.

El economista aseguró que el consumo no estuvo al margen de la recuperación. Después de caer un 17,6% entre el primer trimestre de 2001 y el segundo de 2002, creció un 7,1%. Sin embargo, para Viglione las perspectivas de recuperación son muy lentas. Estimado en $ 5.417, el consumo per cápita de este año apenas alcanzaría el nivel registrado en 1991. En tanto, en 2005, recién se llegaría a los niveles de 1995, $ 5.829 por habitante.



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