GESTIONAN EL RESPALDO DEL FONDO MONETARIO INTERNACIONAL Y DEL BANCO MUNDIAL

Los acreedores quieren un pago a cuenta y aceptan una quita de 35%

La propuesta fue armada por los principales acreedores de Estados Unidos y Europa y será presentada la próxima semana a Guillermo Nielsen

Los acreedores externos mayoritarios de la Argentina se unieron para elaborar una oferta común, la que consideran como el arranque para iniciar las negociaciones con el gobierno nacional. Después de varias deliberaciones, que demandaron semanas de reuniones, inversores institucionales estadounidenses y algunos europeos le dieron forma a una propuesta que reclama un pago en efectivo de 950 millones y acepta una quita de 35% en el valor nominal de la deuda, según los lineamientos a los que tuvo acceso El Cronista.

El Argentine Credit Advisory Group es una nueva alianza de tenedores de bonos de la que participan inversores del Argentine Bondholders Committe (ABC), Fidelity, Teachers, GMO, Gramercy, entre otros, que se armó con el objetivo de contrarrestar la oferta de la reestructuración de deuda dada a conocer en Dubai. Esta semana, avanzará en conversaciones con los italianos y los japoneses, para que se sumen formalmente a la iniciativa.

El grupo de acreedores europeos de ABRA, liderada por el ex ministro de Finanzas de México, Angel Gurria y el economista Adam Lerrik, también fueron tentados, pero todavía no confirmado si se sumarán.

La idea es delinear una sola oferta global, para cuando el equipo económico aterrice en Nueva York la semana próxima.

La estructura detallada de la propuesta será presentada a Guillermo Nielsen, secretario de Finanzas, el próximo 3 de diciembre, cuando llegue a Nueva York para ser el orador principal durante la reunión anual del EMTA (Emerging Market Trading Association), que agrupa a poderosos bancos de inversión y fondos comunes.

La propuesta, aún en elaboración, se asemeja al modelo ruso o uruguayo y comprende:

Tres familias de bonos con descuento, con vencimiento en 2014, 2018 y 2034. La intención es que quienes tenían bonos viejos cortos, hasta 2009, se queden con la primera opción; los de papeles mediano plazo (hasta 2013), tomen el 2018; y el resto se vuelque por el que vence en el 2034. De tal manera, como máximo se estirará 21 años los vencimientos actuales. El bono mas corto será bullet, con lo que cobrara todo al final.

Uno de los bonos tendrá warrants ligados al PIB, es decir que pagarán una prima si el país crece por encima de determinada pauta.

Los cupones serán crecientes en el tiempo (step up) y arrancarían desde el 4-5%, para los primeros cuatros años . Luego irían creciendo hasta llegar a un promedio para todos los bonos de entre 7,15% y 7,5%, cuando el promedio de los cupones que están en default es de 11%, según los cálculos de los privados.

Habrá un periodo de gracia en el capital, que se comenzaría a cobrar recién en el 2014.

Se contempla un incentivo de 5% de dinero en efectivo, por los intereses vencidos no abonados, desde que se inicio el default. Se estiman 950 millones de dólares ya que se calcula que los atrasos a la fecha acumulan unos 19.000 millones de dólares. Para el pago restante de los intereses vencidos, se ofrecerá el bono 2018.

Se calcula una reducción en el stock nominal de deuda de 35% y una quita en el valor presente neto de alrededor de 50%, en promedio.

La primera diferencia con la Nación es la magnitud de la quita. El Gobierno aseguró que debe ser de 75%, para armar un modelo sustentable. Sin embargo, los acreedores no lo ven así, y consideran que se puede alcanzar la sustentabilidad con una quita inferior a que indico el ministro Roberto Lavagna en Dubai.

En el esquema planteado por los institucionales estadounidenses no existe bono par, es decir no se pide un titulo que no tenga quita de capital.

Por otro lado, los acreedores no quieren resignar los intereses vencidos impagos, por lo que plantean un incentivo en dinero fresco, y cubrir el resto con bonos. La Nación se negó desde el principio a pagar un centavo, en este sentido.

Asimismo, los acreedores esperan también intercambiar opiniones con los organismos internacionales. No descartan para dentro de los próximos días la posibilidad de mantener encuentros con el FMI y el Banco Mundial, para que den su visión al respecto.

Como sea, durante esta semana se terminara de definir el esquema, que Nielsen le llevara a Roberto Lavagna en detalle, cuando regrese a la Argentina.



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