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Las tarjetas redefinen su futuro

El programa Precios Transparentes y la reducción de las tasas a los comercios complican al sector, en momentos en que celebraban el crecimiento. Ante esto, se negocia contrarreloj el regreso de los planes de financiamiento atractivos.

Las tarjetas redefinen su futuro

Estamos como La Gioconda: no sabemos si hay que reír o llorar". La frase es de un ejecutivo que lleva casi dos décadas en el sector de tarjetas de crédito. Hace memoria, pero no recuerda otro momento en su carrera en que "tantas cosas cambien en tan poco tiempo". Las novedades para el sector de plásticos, en sus versiones de crédito y débito, se amontonaron en las últimas semanas. No fueron todas malas noticias, pero sorprendieron en un momento en el que se registraba un boom de transacciones, tanto en volumen como valor.

Precios Transparentes, el plan oficial por el que las cadenas de retail tuvieron que ‘blanquear’ el costo financiero de sus planes de pago en cuotas, golpeó "muy duro", reconocen desde una cadena con presencia en el interior. Según cifras del sector bancario a las que tuvo acceso El Cronista, el plan desincentivó el consumo en forma contundente. En diciembre pasado, la financiación en la cartera de consumo mediante tarjetas de crédito había superado los $ 36.000 millones, un récord histórico a valores corrientes. En enero, bajó a poco menos de $ 18.000 millones. Al margen de las cuestiones estacionales, los bancos y emisores habrían dejado de ganar más de $ 900 millones en intereses, de acuerdo a datos de una de las cámaras bancarias. El valor facturado a través de tarjetas de créditos fue similar al de los primeros meses de 2014. "En términos corrientes, a valores reales -descontada la inflación- estamos por lo menos 50% abajo", dice el ejecutivo.

En el sector minorista están furiosos por la medida, que, aunque "técnicamente aceptable, es un desastre en términos de marketing", afirma un gerente Comercial de otra cadena. "Con un focus group, en dos horas hubieran sabido cómo iba a reaccionar la gente", se queja.

El llamativo off the record de las fuentes, según dicen, tiene una explicación: el Gobierno negocia contrarreloj con bancos, emisores de tarjetas e incluso algunos retailers para que, sin dar marcha atrás con Precios Transparentes, vuelvan a aparecer ofertas con intereses menores al 10%, el "límite psicológico aceptable de los consumidores". El Gobierno presiona a los bancos para que ofrezcan a sus clientes planes de hasta tres o seis pagos, con una tasa que acompañe o sea levemente inferior a la inflación.

El Gobierno está preocupado. Según la consultora Increase, Precios Transparentes hizo caer el consumo con tarjetas un 30% en febrero pasado, respecto de enero. En concreto, casi tres de cada cuatro pagos se efectuaron al contado y, el restante, en cuotas, pero con predilección a las tres. Hace un año, menos de 40% elegía pagar sin financiamiento.

Desde CAME acusaron una caída del sector minorista de 4% interanual para el mes pasado. Dicen que la medida oficial causó "confusión" y también cierto "enojo" entre quienes pagaron con Ahora 12 y Ahora 18 a plazos inferiores al máximo. Técnicamente, financiaban al resto que consumía a plazos mayores. El Instituto Indecom acusó una merma de 36% para el primer bimestre, respecto de 2016, en el uso de los planes, prorrogados esta semana por seis meses más.

En otro orden, los bancos y operadores de tarjetas lograron estandarizar su opinión en relación al acuerdo al que llegaron con el Ministerio de Producción para reducir las comisiones que cobran a los comercios. Las bajas serán progresivas -este año, de 3% a 2,5% en caso de tarjetas de crédito y a 1,2% en las de débito- y se espera que el Senado apruebe la ley en abril.

Si bien el pedido oficial no había caído bien en el sector, el mal humor cambió con la decisión de la AFIP de reforzar los controles para que todos los contribuyentes con ventas a consumidores finales tengan su respectivo posnet. En el mediano plazo, dicen, el volumen compensará con creces lo que dejan de ganar en comisiones.

 

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